ACUICULTURA EN ITALIA

Productores italianos reclaman desbloquear concesiones en el mar y transparencia en restauración

Pordenone, Italia, 23/02/2026 | Italia es el primer mercado de consumo de pescado de acuicultura, pero no figura entre los primeros productores europeos

Claudio Pedroni y Matteo Leonardi - APIClaudio Pedroni y Matteo Leonardi - API|@misPeces

Italia es uno de los principales mercados europeos de consumo de pescado de acuicultura. Sin embargo, su producción nacional no crece al mismo ritmo. Esta asimetría, según la Associazione Piscicoltori Italiani (API), no responde a una falta de capacidad técnica, sino a un bloqueo estructural que limita el desarrollo del sector.

Durante AquaFarm 2026, el presidente de API, Matteo Leonardi, y el vicepresidente para el sector marino, Claudio Pedroni, analizaron los principales desafíos que enfrenta la acuicultura italiana y señalaron dos prioridades claras: desbloquear el sistema de concesiones demaniales y mejorar la transparencia en el mercado, especialmente en el canal HORECA.

Italia es el primer mercado de consumo de pescado de acuicultura, pero no figura entre los primeros productores europeos. Para Claudio Pedroni, el principal cuello de botella se encuentra en la gestión de las concesiones marítimas, que limita nuevas inversiones en “campos agrícolas en el mar”.

Mientras el consumo ha aumentado en la última década, la producción nacional no ha seguido el mismo ritmo. Esto abre espacio a importaciones procedentes principalmente de Turquía, Grecia y el norte de África. “No podemos convertirnos en el campo de juego de terceros Estados”, advirtió Pedroni, subrayando la necesidad de crear condiciones estables para invertir y producir en Italia.

En este contexto, el sector reclama una voluntad política clara que permita transformar el potencial productivo en crecimiento económico y empleo.

La etiqueta como palanca estratégica

Más allá del problema productivo, API identifica otro factor clave: la información al consumidor.

Según Pedroni, alrededor del 50 % del pescado se consume a través del canal HORECA. Sin embargo, en la restauración no siempre se indica el origen del producto ni el método de producción. Para el sector, esta falta de transparencia impide que el consumidor pueda elegir con criterio.

“Indicar si una dorada es italiana, turca o griega es un deber hacia el consumidor”, señaló. Además, recordó que certificaciones como “coltura sostenibile” tienen reconocimiento legal equiparable al producto ecológico, pero esa información rara vez llega al cliente final.

Para Matteo Leonardi, la cuestión del etiquetado va más allá del mercado: es un paso hacia una mayor aceptación social de la acuicultura. Cuando el consumidor conoce el origen y las garantías del producto, disminuyen los prejuicios y aumenta la confianza.

Leonardi destacó que, en los últimos años, se percibe una mayor apertura por parte de las instituciones. El diálogo público-privado es más fluido y existe una mayor conciencia del potencial del sector. Sin embargo, el reto ahora es traducir esa apertura en medidas concretas que permitan acelerar los procesos administrativos y eliminar obstáculos normativos.

Italia cuenta con demanda, conocimiento técnico y capacidad empresarial. Para API, la clave está en alinear regulación, mercado y comunicación para desbloquear una fase de crecimiento que consideran pendiente desde hace años.

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