El uso de quitosano – un biopolímero obtenido a partir del caparazón del langostino – permite tratar efluentes acuícolas con alta eficacia y, al mismo tiempo, recuperar nutrientes como nitrógeno y fósforo.
Así se desprende de una reciente publicación en Separation and Purification Technology que demuestra que bajo condiciones optimizadas el sistema es capaz de lograr reducciones de 92,7% en turbidez y del 88,2% en sólidos en suspensión, situando el efluente dentro de los estándares regulatorios habituales.
La diferencia frente a sistemas convencionales es que el proceso no genera un residuo sin valor. Durante la coagulación y floculación, los nutrientes presentes en el agua —principalmente nitrógeno, fósforo y potasio— quedan atrapados en los flóculos, formando un sólido recuperado con aproximadamente un 2,45% de nitrógeno, un 4,23% de fósforo y un 0,69% de potasio, y con niveles de metales pesados por debajo de los límites regulatorios.
Ese material ha sido validado como fertilizante en ensayos con Amaranthus spp., donde mostró un rendimiento comparable al de fertilizantes comerciales, e incluso superior cuando se combinó con suplementación mineral.
El proceso se basa en la capacidad del quitosano para neutralizar cargas y favorecer la agregación de partículas mediante puenteo polimérico, formando flóculos densos que sedimentan rápidamente. Las condiciones óptimas identificadas se sitúan en torno a 18 mg/L de quitosano, pH neutro y unos 18 minutos de sedimentación, parámetros compatibles con operaciones estándar.
Para el productor, el interés radica en la combinación de tres elementos: reducción efectiva de sólidos, cumplimiento potencial de requisitos ambientales y generación de un subproducto valorizable. Sin embargo, su aplicación a escala comercial dependerá de factores como el coste del quitosano, la integración en sistemas existentes y su rendimiento en condiciones reales de granja.
El enfoque apunta a un cambio de modelo en la acuicultura intensiva, donde la gestión de efluentes evoluciona desde una obligación regulatoria hacia una oportunidad para recuperar nutrientes y mejorar la eficiencia global del sistema.

