MATERIAS PRIMAS

Restos de pescados que iban a la basura ahora se recuperan como materia prima para alimentos

El proyecto WaSeaBi tiene una duración de cuatro años y busca desarrollar soluciones de almacenamiento y conservación

El proyecto WaSeaBi de cuatro años de duración buscará revertir el actual desperdicio alimentario de los restos de pescado de la industria transformadora en soluciones de almacenamiento y conservación de estas fracciones, así como nuevas opciones para su valorización.

WaSeaBi, en el que participan formando un consorcio EIT Food, AZTI, Bermeo y Pescados Marcelino, perseguirá de esta manera optimizar la utilización de las corrientes secundarias de la cadena de valor de pesca y acuicultura mediante el desarrollo de nuevos métodos para producir ingredientes de calidad de uso en alimentación humana y animal.

Las soluciones pasan tanto por la conservación de las fracciones de colas, cabezas, espinas o recortes de pescado como su valorización. En el mejor de los casos, hasta ahora, cuando no son tratados como residuos, estos subproductos se emplean para la producción de harina y aceite de pescado. Sin embargo, se trata es una materia prima de alta calidad, rica en proteínas y valiosos ácidos grasos Omega-3 y otras biomoléculas de interés.

La valorización máxima sería convertir estos restos en hamburguesas de pescado, suplementos proteícos, hidrolizados y aceites.

Para la conservación, el instituto danés Chalmers optimizará una tecnología basada en la inmersión de los restos en una solución que contiene, entre otros, extracto de romero y ácido cítrico. La solución es reutilizable, lo que aporta rentabilidad a la tecnología.

La inmersión cubre toda la materia prima con una capa delgada de antioxidantes, que se transfieren al siguiente paso del proceso y proporcionan más valor nutricional a la carne picada, las proteínas o el aceite de alta calidad”.

Por su parte, el centro tecnológico AZTI trabaja en colaboración con las empresas Barna y Pescados Marcelino para la valorización de distintas corrientes secundarias, hasta la fecha tratadas como desperdicio alimentario.

Por ejemplo, se está estudiando la recuperación de los caldos de cocción de los mejillones de Pescados Marcelino para la producción de compuestos aromáticos de uso alimentario mediante el empleo de distintas técnicas de concentración y deshidratación. Junto con Barna se estudia la valorización de subproductos de la transformación de pescado para la obtención de compuestos bioactivos e ingredientes alimentarios mediante la técnica de hidrólisis enzimática.

En ambos casos los procesos se encuentran en fase de escalado para, en los próximos meses, acometer las pruebas a escala piloto o pre-industrial. “Se trata de diseñar e implementar procesos de biorrefinería en los que se aprovechen todas las corrientes para obtener productos de valor”, apunta el investigador Bruno Iñarra, de AZTI.

Asimismo, EIT Food se responsabiliza de la explotación, la estrategia de innovación precomercial y la gestión del IP de los resultados del mismo, con el fin de conseguir una explotación más sostenible y comercialmente atractiva de los productos del mar y los ingredientes acuáticos.