Una estrategia basada en la rotación estacional de diferentes especies de algas rojas podría ayudar a estabilizar la producción de biomasa y la biofiltración de nutrientes en sistemas de acuicultura multitrófica integrada (IMTA) en tierra. Así lo sugiere un nuevo estudio que analiza cómo responden tres especies de alto valor económico a distintas combinaciones de temperatura y disponibilidad de nutrientes.
Los investigadores compararon el rendimiento fisiológico de Pyropia yezoensis, Chondrus ocellatus y Gracilaria vermiculophylla en condiciones experimentales que simulaban diferentes escenarios operativos en sistemas de acuicultura terrestre. Para ello cultivaron las algas bajo tres temperaturas (10, 15 y 20 °C) y dos concentraciones de nutrientes, evaluando parámetros como la asimilación de carbono y nitrógeno.
Los resultados muestran que cada especie presenta un nicho térmico claramente diferenciado. Pyropia yezoensis se comporta como una especie de aguas frías, con un rendimiento óptimo entre 10 °C y 15 °C y signos de estrés significativo cuando la temperatura alcanza los 20 °C.
En contraste, Gracilaria vermiculophylla demostró una elevada tolerancia a temperaturas más altas, manteniendo buenos niveles de crecimiento y asimilación de nutrientes incluso a 20 °C. Por su parte, Chondrus ocellatus mostró un comportamiento intermedio, con mejores resultados alrededor de los 15 °C.
A partir de estos resultados, los autores proponen un enfoque operativo basado en la rotación de especies según la estación del año. En este esquema, Pyropia yezoensis podría cultivarse durante el invierno y comienzos de primavera, Chondrus ocellatus durante los periodos intermedios de primavera y otoño, y Gracilaria vermiculophylla durante el verano, cuando las temperaturas son más elevadas.
Este tipo de estrategia permitiría mantener una producción más constante de biomasa de macroalgas a lo largo del año y mejorar la capacidad de biofiltración en sistemas IMTA en tierra, donde las condiciones ambientales pueden fluctuar significativamente en función de la estación o de los ciclos metabólicos de los organismos cultivados, como peces o camarones.
Según los autores, comprender cómo responden diferentes especies de macroalgas a los cambios de temperatura y nutrientes es clave para diseñar sistemas de cultivo más estables y eficientes. La selección estratégica de especies adaptadas a cada periodo del año podría contribuir tanto a mejorar la productividad de los sistemas integrados como a reforzar su función de bioremediación.

