PROYECTOS

Salicornias y peces para mejorar la productividad de los sistemas alimentarios

La acuaponía es una tecnología de producción de alimentos que combina el cultivo de plantas y peces

Mientras todavía se debate en el ámbito académico qué es la acuaponía, sí una diversificación de la agricultura hidropónica, o una forma de hacer la acuicultura más sostenible con el cultivo de plantas, investigadores del IRTA de San Carlos de la Rápita han llevado a cabo un interesante proyecto en el que han criado mújoles (Mugil cephalus) junto con el cultivo de salicornia, una planta tolerante a la salinidad.

El experimento, como señalan desde el IRTA, forma parte del proyecto europeo del Horizonte 2020 NewTechAqua que busca innovar en nuevos sistemas de producción sostenible.

El sistema hidropónico fue testado previamente con lechugas en enero de este año. En menos de tres meses, señala Enric Gisbert, jefe del programa del IRTA en San Carlos de la Rápita, “cosechamos 90 kg, teniendo en cuenta que se hizo en un clima invernal y agua fría es todo un éxito”.

Posteriormente, se dispuso el cultivo de salicornia, de la que se obtuvieron 250 kg en 18 metros cuadrados, lo que asegura que la acuaponía de esta planta con los mújoles es “una buen elección”, destaca Gisbert.

La salicornia, señalan desde el IRTA, en los últimos años ha ido ganando protagonismo en la actividad culinaria por su “intenso sabor salado”. Un protagonismo que ya tuvo en la primera mitad del siglo XX, principalmente en regiones costeras y que servía de remedio para "reducir el hambre".

A pesar de ser un recurso alimentario de gran interés, en el Delta del Ebro no está permitida la recolección de la salicornia por ser considerada una especie protegida. Es en estos casos, propone Gisbert, es donde la acuaponía podría ser una alternativa para poder seguir utilizando esta planta en el mundo culinario, hacer una hacer una gestión controlada y con condiciones de seguridad alimentaria y al mismo tiempo ser respetuosos con el medio ambiente.

Esta planta, añade, tiene la particularidad de poder aprovechar “suelos infértiles y con poca agua dulce”. En unos primeros ensayos comprobaron que, utilizando heces de lubina, la salicornia incrementaba su proporción de ácidos grasos totales y no necesitaba salinidades tan elevadas del agua, lo que supone una ventaja respecto a otras plantas.