DIVULGACIÓN

Sistemas de Recirculación en Acuicultura pros y contra frente al cambio climático

El alto grado de control de los RAS sobre la producción es una de las mayores ventajas de estos sistemas. El alto consumo de energía una de las desventajas que presentan

El último gran informe de situación sobre el Cambio Climático de la ONU, en el que participa un panel de 234 expertos de 66 países,  ha alertado sobre la delicada situación a la que nos enfrentamos a un calentamiento de la atmósfera, el océano y la tierra de manera acelerada y como efecto de nuestra actividad humana.

Los expertos apuntan además a que estos cambios que se están produciendo son “generalizados y rápidos”. Un mensaje que sin duda va a calar en la ciudadanía que cada vez se van a cuestionar más cualquier actividad que influya en el impacto de las actividades económicas. La acuicultura como el último sistema de producción de alimentos en llegar, deberá ser sensible a la percepción social y estar atenta a las posibles consecuencias de los cambios en los hábitos de consumo.

Dentro del contexto del cambio climático, la acuicultura puede ser vista tanto como parte del problema o de la solución, dependiendo del enfoque que se haga. Además, la actividad acuícola es también parte afectada ya que las consecuencias del calentamiento global afecta a las condiciones de vida de las especies de cultivo.

Los modernos Sistemas de Recirculación en Acuicultura (RAS, por sus siglas en inglés) apuntan en la buena dirección al no estar asociados con impactos ambientales relacionados con la destrucción del hábitat, la contaminación y eutrofización del agua, el agotamiento biótico y los efectos ecológicos asociados con el escape de peces. Los RAS, también ofrecen bioseguridad en términos de brotes de enfermedades y transmisión de parásitos y, en consecuencia, reducen significativamente las necesidades y la utilización de antibióticos y otros terapéuticos. A nivel de demanda, la posibilidad de poder producir localmente los recursos que se van a consumir debe verse como una gran ventaja a la hora de cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero.

Sin embargo, y como desventajas, nos encontramos con que siguen siendo sistemas que requieren una fuerte inversión; son complejos en su manejo, requieren empleados altamente cualificados, lo que lo hace inaccesible en países donde el acceso a la tecnología es difícil.

Además, el alto consumo de energía en RAS es uno de los puntos débiles como tecnología, por lo que es recomendable buscar soluciones renovables que permitan reducir al mínimo este aspecto y sus impactos. Otra opción pasaría por buscar mayores sinergias y aprovechamiento del esfuerzo energético a través del acoplamiento con otros cultivos multitróficos o, por ejemplo, con las opciones que ofrece la acuaponía.

Ante esta situación de emergencia, se necesita de más investigación empírica que permita desarrollar RAS energéticamente eficientes de bajo coste. También se deben abordar los desafíos socioeconómicos para una adopción más amplia de estos sistemas en los países en desarrollo. Para ello, es importante una participación más activa de todas las partes interesadas clave para que los pequeños y medianos acuicultores adopten más el RAS y aumentar la producción de productos del mar y la adaptación al cambio climático.