Un consorcio liderado desde España afirma estar dando un paso concreto hacia una pregunta que hasta hace poco pertenecía a la ciencia ficción: ¿es posible criar peces en órbita para alimentar a los astronautas en misiones de larga duración? El proyecto, SpaceGenFish, se lanzó en noviembre bajo la coordinación del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC), junto con el IEEC, la empresa Radian y el instituto francés Ifremer, y cuenta con financiación de la Agencia Espacial Española dentro de un programa de la ESA.
La ambición es clara —producir proteína animal fresca en el espacio—, pero el verdadero gancho científico es más concreto: SpaceGenFish prevé un experimento orbital de 15 días para analizar cómo responde la biología de los peces a la microgravedad y a la radiación, y para estudiar algo que nunca se ha medido en este contexto: qué mecanismos epigenéticos se activan cuando los peces viven fuera de la Tierra.
Este enfoque epigenético es clave, ya que marca la diferencia entre que “el pez sobreviva” y que “el pez se adapte”, un umbral fundamental si se pretende avanzar hacia sistemas de producción alimentaria rutinarios en bases lunares o marcianas.
Bajo esta investigación biológica subyace un reto de ingeniería de gran complejidad: los peces no pueden simplemente “mantenerse” en microgravedad. SpaceGenFish está desarrollando un sistema autónomo de soporte vital y monitorización, diseñado para mantener condiciones estables y recopilar datos fiables sin intervención constante de la tripulación, una tecnología que podría tener aplicaciones futuras en acuicultura remota también en la Tierra.
¿Qué pez viajará al espacio? El anuncio oficial del proyecto aún no lo detalla. Sin embargo, SpaceGenFish se apoya explícitamente en la línea de investigación Lunar Hatch de Ifremer, donde estudios científicos revisados por pares ya han evaluado la lubina europea (Dicentrarchus labrax) y la corvina (Argyrosomus regius) como especies candidatas para la acuicultura en condiciones relacionadas con el espacio, incluidas vibraciones de lanzamiento y simulaciones de gravedad alterada.
Esto convierte a la lubina —ampliamente utilizada como modelo en acuicultura— en una de las principales candidatas para la primera misión orbital de SpaceGenFish, aunque el equipo aún no lo haya confirmado oficialmente.
Si SpaceGenFish tiene éxito, no será solo una curiosidad a bordo de la Estación Espacial Internacional. Podría convertirse en una primera prueba de que la producción animal de alimentos en sistemas cerrados —y no solo el cultivo de plantas— puede formar parte de la planificación real de futuras misiones espaciales, y de que las reglas biológicas de la producción de alimentos podrían reescribirse cuando “el entorno” deja de ser la Tierra.

