PROYECTOS

Tetraselmis chuii, la microalga superpoderosa que se puede conservar viva en microesferas

La alimentación de las larvas de peces marinos con microesferas de microalgas podría reducir el uso de rotíferos

Tetraselmis sp

El Puerto de Santa María 18/12/2020 - Mantener vivas las microalgas en microesferas de alginato es posible y permite pensar en un gran número futuro de aplicaciones gracias a que se aumenta la eficiencia de uso y conservación de algunas de las especies que a día de hoy se cultivan.

Los centros de reproducción de peces marinos serán uno de los principales destinatarios de este avance ya que les permitirá poder usar estas microesferas para la alimentación larvaria. Lo que es mejor de todo es que los usos potenciales están todavía por desarrollarse y pasan por la obtención de nuevos productos específicos. Esta tecnología permitirá la producción y comercialización de microalgas con alto valor añadido. Sin embargo, no todas las especies de microalgas son adecuadas para aguantar el proceso. El éxito va a depender de su naturaleza biológica y bioquímica.

Durante una jornada de resultados de proyectos de innovación en acuicultura del IFAPA, el investigador José Pedro Cañavate expuso los resultados más interesantes del proyecto “Conservación de algas vivas en microesferas para uso en acuicultura” en el que se ha desarrollado un procedimiento para identificar especies que por su interés nutricional pueden ser candidatas para alimentar larvas de peces.

De las cuatro especies iniciales planteadas: Isochrysis galbana, Diacronema vlkianum, Rhodomonas baltica y Tetraselmis chuii, la más interesante de todas ha sido la última, ya que es la que mejor aguanta las condiciones de procesado de las esferas y tolera altos periodos de almacenamiento viva.

Como señaló al respecto el investigador, el 50 por ciento de las células de Tetraselmis chuii 180 días viva, aunque, advirtió sólo “cuando la densidad celular fue baja”. Diacronema vlkianum fue la segunda especie que mejor rendimiento dio en microesferas, aunque a los 14 días sólo sobrevivía el 50 por ciento.

La concentración algal en las microesferas fue otro reto del proceso. En el mejor de los casos, los investigadores consiguieron “fabricar” microesferas de 250 micras con 30 microgramos por mililitro de Tetraselmis chuii que fueron utilizadas para alimentar a larvas de lenguado senegalés (Solea senegalensis) abriendo de esta manera una vía para mejorar la alimentación de los peces que ahora se hace con rotíferos enriquecidos.

A pesar de que esta especie puede ser la que “aguante” más tiempo viva, señaló el experto, se deben tener en cuenta que durante el almacenamiento se van a producir pequeños cambios bioquímicos, especialmente en sus proteínas y carbohidratos “que descienden muy ligeramente”. Los lípidos, sin embargo, aguantan mejor la microencapsulación.

En este sentido, explicó que, aunque el contenido de lípidos totales cambia muy poco, se produce degradación de algunas clases lipídicas “que resultan en un alto contenido de ácidos grasos libres”, lo cual no es un asunto deseable ya que estos suelen ser tóxicos. A este respecto especificó que “los lípidos polares y fotosintéticos se degradan más rápidamente que los neutros”. Los ácidos grasos poliinsaturados, tipo Omega-3 y Omega-6 se degradan más rápidamente que los ácidos grasos monos y los saturados, lo que indica cierto enranciamiento de los lípidos más importantes nutricionalmente.

Lo más importantes es que esta investigación abre una puerta a utilizar esta biotecnología y anima a pensar tanto en aplicaciones para acuicultura y otros usos, como en la incorporación de nuevas especies de microalgas que puedan admitir este tipo de almacenamiento.