PROYECTOS

Un proyecto pionero se basará en la acuicultura para erradicar una enfermedad parasitaria en Costa de Marfil

El proyecto está liderado por la Universidad de Standford y está basado en el concepto de “una sola salud”. La Universidad de Stirling lidera la parte de la acuicultura.

Doctor en África

Un estudio pionero liderado por investigadores de la Universidad de Standford, en California, Estados Unidos, se apoyará en la acuicultura para erradicar la “fiebre del caracol” una infección debilitante parasitaria.

Esta enfermedad, que también es conocida como esquistosomiasis o bilharzia, está causada por un parásito de agua dulce de regiones subtropicales y tropicales de África, América del Sur, El Caribe, Oriente Medio y Asia. El parásito hospeda un caracol y la mayoría de los infectados son ancianos y niños.

La sobrepesca está causando la proliferación de caracoles hospedadores de enfermedades. En este caso se adoptará una estrategia de control a través de la acuicultura, al mejorar las poblaciones naturales de depredadores.

Esta parte del proyecto estará liderado por científicos del Instituto de Acuicultura de la Universidad de Stirling. Como señaló al respecto el profesor Dave Little, del IoA de la U. Stirling, “al ayudar a estas especies de depredadores a recuperarse en los puntos críticos de infección, las tasas de contagio disminuirán. También se mejorará la seguridad alimentaria local, proporcionará a los granjeros una fuente adicional de ingresos y garantizará que los proyectos de recuperación de las poblaciones de depredadores sean sostenibles al generar ganancias”. Esta estrategia se conoce como “una sola salud” ya que combina la erradicación de una enfermedad y luchará contra la desnutrición.

La profesora Rachel Norman, investigadora principal del proyecto explicó al respecto de la enfermedad que las poblaciones de caracoles portadores de esquistosomiasis están aumentando a medida que su hábitat se expande a través de la instalación de presas en muchas partes del África subsahariana y América del Sur. Significativamente, indicó, además de mejorar su entorno de vida “las represas también evitan que sus depredadores naturales, que a menudo ya están sobreexplotados, lleguen a las poblaciones en crecimiento.

“En algunas áreas, estos depredadores se han reintroducido por encima de las represas, lo que provoca la caída de las tasas de infección por esquistosomiasis en humanos. Sin embargo, el enfoque más popular para combatir la infección es a través de la administración masiva de medicamentos a las personas infectadas, pero la reinfección puede ocurrir en semanas. Otras estrategias de control incluyen la mejora de las prácticas locales de higiene, el uso de productos químicos para el control de plagas y la ingeniería de vías fluviales para disminuir el hábitat del caracol, pero cada uno de estos enfoques tiene sus propios problemas”, indicó.

“La erradicación a largo plazo de la enfermedad depende del control del número de caracoles. Nuestra investigación considerará una estrategia de control biológico sostenible a más largo plazo: proteger las poblaciones de depredadores y usar la acuicultura para limitar el número de caracoles”.

El nuevo proyecto, financiado por el Foro de Belmont, se centrará en Brasil, que sufre la tasa más alta de esquistosomiasis en las Américas, y en Costa de Marfil, que también tiene una alta prevalencia de enfermedades. Ambos países son particularmente vulnerables a la infección debido a regiones de pobreza persistente y vulnerabilidad al cambio climático, la construcción acelerada de represas y canales y la expansión de la agricultura a medida que aumenta la población humana.

El equipo investigará el efecto del aumento de las temperaturas, la variabilidad de la temperatura y el cambio en los patrones de precipitación causados por el cambio climático en la dinámica.

También llevarán a cabo estudios iniciales de viabilidad y nutrición y análisis de mercado de la acuicultura de langostinos de agua dulce y / o peces pulmonados nativos de Brasil y Costa de Marfil, con el objetivo de usarlos como agentes de control biológico a largo plazo de los caracoles. Este trabajo asegurará la efectividad continua al promover el desarrollo de negocios de acuicultura a pequeña escala.

En el proyecto desarrollará algoritmos de aprendizaje automático para permitir que las computadoras identifiquen de manera rápida y precisa los posibles caracoles y parásitos que albergan infecciones a partir de imágenes de teléfonos móviles. La tecnología se utilizará para rastrear cambios futuros en la distribución y abundancia de los hospedadores de caracol.

La acuicultura tendrá el doble papel de mitigar la enfermedad y proveer de alimentos a los consumidores locales

Reed Ozretich, investigador de la parte de acuicultura del proyecto ha indicado a misPeces que, bajo la dirección de Dave Little y Rachel Norman se encargará de evaluar, en África, el potencial del cultivo del langostino de agua dulce, Macrobrachium vollenhovenii y el pez pulmonado Protopterus annectens, ambas especies depredadoras naturales del caracol hospedador del parásito de la esquistosomiasis.

Según indicó Ozretich, “esperamos en última instancia que una de las dos especies se comporte como un eficaz depredador del caracol”. Ambas especies, indicó, son relativamente fáciles de cultivar y una fuente de alimentos para los consumidores locales y con potencial para mejorar la seguridad alimentaria”.

Cada una de estas especies de depredadores tiene un conjunto único de ventajas e inconvenientes para el cultivo y su uso como estrategia para disminuir la cantidad de caracoles, añadió.

“El papel de la acuicultura en este proyecto dependerá del primer año de investigación, que será principalmente en el mercado y en granjas comerciales de tilapia, ya que tanto el langostino como el pez pulmonado se pueden cultivar en policultivo con la tilapia”. Si una o las dos especies son percibidas como deseables y comercializables por los consumidores y los comerciantes, y los granjeros acuícolas ocupacionales piensan que su cultivo tiene un alto potencial, podemos proceder a pruebas de cultivo.

Sabemos que la acuicultura deberá utilizarse para el crecimiento de las postlarvas del langostino de agua dulce y los juveniles del pez pulmonado, con la posibilidad a largo plazo de poner en marcha un criadero, lo que dependerá de muchos factores. También sabemos que, de ser sostenible, cualquier operación de acuicultura deberá generar rentabilidad e involucrar mucho a la administración local, ya que la mayor parte del pescado se tendrá que cultivar por los habitantes locales y vendido en los mercados próximos para que toda la actuación sea exitosa.

Ambas especies son de Costa de Marfil, pero nadie tiene datos recientes sobre las diferentes dinámicas de población de estas especies en la naturaleza, o si pueden ser eficaces para controlar a los caracoles o si simplemente fueron introducidas anteriormente, y si la enfermedad es endémica debido a diferentes factores.

"Sabemos que estos depredadores son efectivos para controlar los caracoles, pero no sabemos si reducirán los niveles de infección por esquistosomiasis simplemente al aumentar sus poblaciones naturales en las pesquerías locales", señaló Ozretich.

El escenario más probable es que, después de un periodo de crecimiento, se produzca la depredación de los caracoles en cuerpos de agua utilizado por las comunidades donde las tasas de infección. Si este “despliegue” tiene éxito, se desarrollaría un modelo comercial viable de nutrientes ricos en Omega3 y Omega6 y, simultáneamente, se controlaría la esquistosomiasis.

Esta investigación involucra, además del investigador Dr. Reed Ozretich (Universidad de Stirling); al Dr. Andrew Brierly (Universidad de St Andrews); Dr. Giulio De Leo y Dra. Susanne Sokolow (Universidad de Stanford, California); Dr. Eliézier N’Goran (Universidad Félix Houphouët Boigny, Costa de Marfil); Dra. Ping Liu y Dra. Lwiza Kamazima (Universidad Stony Brook, Nueva York); Dra. Roberta Caldiera (Instituto René Rachou, Brasil); Dr. Adriano Pinter dos Santos en el Departamento de Salud del Estado de São Paulo (Brasil); Dra. Roseli Tuan (Departamento de Salud del Estado de São Paulo, Brasil); y la Dra. Chelsea Wood (Universidad de Washington).