Un equipo de investigadores ha demostrado que una microalga modificada genéticamente puede actuar como vehículo para administrar vacunas orales en peces, una estrategia que podría simplificar la prevención de enfermedades bacterianas en acuicultura.
El estudio, publicado en la revista World Journal of Microbiology and Biotechnology, describe cómo la microalga Nannochloropsis fue modificada para producir una proteína antigénica del patógeno Vibrio harveyi, una de las bacterias responsables de brotes de vibriosis en numerosas especies marinas cultivadas.
La vibriosis es una de las enfermedades bacterianas más extendidas en la acuicultura mundial, con impactos económicos significativos en peces y crustáceos. La infección puede provocar septicemia hemorrágica, lesiones cutáneas y mortalidades importantes, y se estima que genera pérdidas superiores a los mil millones de dólares anuales en el sector.
En la actualidad, muchas vacunas frente a bacterias marinas se administran mediante inyección individual, un procedimiento que requiere manipulación de los peces, genera estrés y limita su aplicación en animales de pequeño tamaño.
El enfoque propuesto por los investigadores busca superar estas limitaciones utilizando microalgas como plataforma de producción y administración de antígenos vacunales.
En el estudio, los científicos introdujeron en Nannochloropsis el gen que codifica la proteína OmpK de Vibrio harveyi. La microalga modificada fue posteriormente incorporada al alimento, constituyendo un sistema de vacunación oral.
Para evaluar su eficacia, los investigadores realizaron ensayos con pez cebra (Danio rerio), un modelo ampliamente utilizado en estudios de inmunología de peces. Los animales fueron alimentados con pienso que contenía un 10 % de biomasa de la microalga transgénica.
Tras el periodo de vacunación, los peces fueron expuestos experimentalmente a Vibrio harveyi. Los resultados mostraron que los peces que recibieron la microalga modificada alcanzaron una supervivencia cercana al 90 %, frente a aproximadamente 36 % en el grupo control alimentado con dieta convencional.
Los análisis inmunológicos indicaron además una activación significativa de genes relacionados con la respuesta inmune, incluyendo inmunoglobulinas mucosales y citoquinas inflamatorias.
Los autores destacan que este sistema permite integrar directamente el antígeno en el alimento, lo que podría simplificar la producción y administración de vacunas en acuicultura.
Según los investigadores, el uso de microalgas como vehículo vacunal podría facilitar la inmunización masiva de peces juveniles y reducir la dependencia de antibióticos en el control de enfermedades bacterianas.
Aunque el estudio se ha realizado con un modelo experimental, los autores señalan que los siguientes pasos deberán centrarse en validar esta tecnología en especies comerciales de interés acuícola, como lubina o mero, y evaluar su eficacia en condiciones de cultivo reales.
Si se confirma su viabilidad, las microalgas podrían convertirse en una nueva plataforma biotecnológica para la producción de vacunas orales en acuicultura.

