El control del piojo de mar (Caligus rogercresseyi) sigue siendo uno de los principales retos sanitarios y económicos de la salmonicultura, especialmente en países como Chile y Noruega. En este contexto, un nuevo proyecto de investigación liderado por el Centro INCAR² propone abordar el problema desde una perspectiva poco explorada hasta ahora: los mecanismos moleculares que determinan el sexo del parásito y su impacto potencial sobre su capacidad reproductiva.
El proyecto, denominado EPISex y financiado a través de un FONDECYT Regular, se desarrollará durante los próximos tres años y se centra en el estudio de la epitranscriptómica del piojo de mar, es decir, en cómo determinadas modificaciones químicas del ARN influyen en la diferenciación sexual de este ectoparásito.
Resultados preliminares del equipo investigador indican que existen diferencias consistentes entre machos y hembras de Caligus rogercresseyi en los niveles de metilación del ARN. Estas modificaciones afectarían a genes clave implicados en la determinación del sexo, lo que sugiere que las llamadas “marcas epigenéticas” podrían actuar como reguladores que activan o silencian procesos específicos durante el desarrollo del parásito.
Aunque estos hallazgos no implican todavía aplicaciones prácticas, sí aportan nuevas pistas sobre la biología básica de una de las principales amenazas sanitarias de la salmonicultura.
A partir de esta base, EPISex se ha marcado cuatro objetivos principales: confirmar el sistema de cromosomas sexuales del piojo de mar, mapear las modificaciones de ARN a lo largo de su desarrollo, evaluar qué ocurre cuando estas modificaciones se bloquean experimentalmente y analizar el papel de los ARN no codificantes en la regulación de los genes sexuales.
El proyecto cuenta además con la colaboración de investigadores de la University of Washington (Estados Unidos) y de la Université de Caen-Normandie (Francia), y combinará herramientas moleculares y bioinformáticas avanzadas para abordar estas preguntas.
Desde el punto de vista aplicado, comprender los mecanismos que regulan la determinación sexual podría, en el futuro, abrir la puerta a nuevas estrategias de control biotecnológico del parásito, como la alteración de la proporción de sexos o el silenciamiento dirigido de genes implicados en la reproducción.
No obstante, los propios investigadores subrayan que se trata de investigación en una fase temprana. Cualquier posible aplicación industrial requeriría primero validar estos mecanismos en profundidad y, posteriormente, abordar importantes cuestiones regulatorias, ambientales y éticas asociadas al uso de herramientas como la edición génica en organismos no objetivo.
En un escenario marcado por la aparición de resistencias a tratamientos tradicionales y por una creciente presión regulatoria sobre el uso de antiparasitarios, estudios como EPISex no ofrecen soluciones inmediatas, pero sí contribuyen a ampliar el conocimiento de base necesario para diversificar, a medio y largo plazo, las estrategias de control del piojo de mar.
Para el sector, el valor de este tipo de investigación reside menos en promesas rápidas y más en su capacidad para generar nuevas vías de actuación en un problema que sigue lejos de estar resuelto.

