INVESTIGACIÓN

Una tesis identifica nuevas estrategias para el control de nodavirus en lubina europea

El virus de la necrosis nerviosa, conocido como nodavirus, puede llegar a producir la total mortalidad de la lubina europea

La tesis doctoral de Raquel Lama López, investigadora del grupo de Inmunología y Genómica del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM) del CSIC, ha permitido avanzar en nuevas estrategias para el control del virus de la necrosis nerviosa, conocido como nodavirus, en la lubina europea (Dicentrarchus labrax).

El nodavirus, como señalan desde el CSIC, provoca en las lubinas retinopatía y encefalopatía viral, enfermedades que afectan el sistema nervioso central de los peces y provoca hasta el 100% de la mortalidad de las lubinas juveniles infectadas.

La anatomía patológica de los individuos infectados revela una amplia necrosis del sistema nervioso central, con vacuolización y degeneración neuronal en el cerebro y la retina del ojo. Estos daños provocan signos clínicos muy característicos de la enfermedad como es el comportamiento natatorio anormal. Los individuos infectados, explican desde el CSIC, muestran una hiperinflación de la vejiga natatoria y nadan realizando movimientos en espiral descendentes curvando su espina dorsal, lo que provoca una total desorientación en la natación, además se vuelven más oscuros y pierden el apetito.

Actualmente, señala Raquel Lama, sólo existen en el mercado dos vacunas contra el genotipo RGNVV. De momento, se hace frente al virus extremando las medidas de prevención y profilácticas, evitando la exposición del cultivo y reforzando las buenas prácticas de manejo. A lo que añade que “la respuesta inmunitaria innata se considera esencial para hacer frente a una infección vírica”.

Durante la tesis, señala la investigadora, se empleó tecnología de secuenciación del transcriptoma, RNA-seq para indagar en el conocimiento de la lubina ante una infección por nodavirus, revelando una “elevada respuesta frente al estrés”. En el estudio, también se vio como resultado interesante, el papel de zonas del genoma IncRNAs que hasta ahora se pensaba que “no cumplían ningún papel” y que se empleó con éxito en una vacuna que consistía en un fragmento de proteína del betanodavirus expresada en la superficie de bacterias.

“Es la primera vez que se analizó la respuesta transcriptómica completa de la lubina ante una infección con nodavirus”. Se observó, señala, una interacción entre el sistema neuroendocrino y el sistema inmune a través del eje hipotálamo-pituitario-interrenal durante una infección con nodavirus. Por otra parte, añade Raquel Lama, hemos descrito como distintos IncRNAs podrían estar modulando esta respuesta transcriptómica. Además, como consecuencia de la naturaleza neurotrópica del nodavirus, “la respuesta fue mayor en el cerebro que en los riñones”.

La tesis también desarrolló un prototipo de vacuna para la lubina frente al nodavirus que se caracteriza, fundamentalmente, por mejorar la seguridad y rentabilidad ambiental al no necesitar adyuvantes.

“Existen cuatro genotipos dentro del género al que pertenece el nodavirus que se clasifican de acuerdo con la secuencia génica que codifica la proteína C. La mayoría de las vacunas que, hasta la fecha, se han descrito contra el nodavirus, se caracterizan por utilizar el virus completo o inactivado y por basarse en cápsides vacías, en la proteína C recombinante o en péptidos sintéticos derivados de la proteína C”, señala Raquel Lama.

Pez cebra como modelo experimental

Por último, añade Lama, y ante “la relativa dificultad para trabajar con especies de alto valor comercial”, establecimos el pez cebra como modelo de infección por nodavirus. De este modo, se pudo determinar que a mayor edad de la larva más complicado era que presentasen síntomas de infección y que la mayor mortalidad de éstas infectadas se correlacionaba con una mayor expresión de la proteína de cápside del nodavirus a lo largo del tiempo.

“Se reafirman con esto las bases para que el pez cebra se considere un modelo de infección, no sólo de nodavirus, sino de otros muchos virus en peces que son difíciles de estudiar in vivo debido a la difícil obtención de las especies afectadas o por su mantenimiento en laboratorio”.

Desarrollar un modelo que nos permita conocer de manera más rápida y sencilla los mecanismos mediante los que actúa un virus que provoca daños en el sistema nervioso central como es el nodavirus, abre la puerta a comparar sus mecanismos de actuación con los de virus que producen encefalopatías humanas como son el virus Herpes simplex o el virus de la varicela zoster, e incluso con los desarrollos típicos de enfermedades neurodegenerativas tales como el Alzheimer, e intentar probar así terapias que nos permitan afrontar los procesos neurodegenerativos comunes”, concluye la investigadora.