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¿Crassostrea gigas o Magallana gigas? Historia de una controversia científica

Artículo de divulgación de Alejandro Güelfo Fuentes

 @aguelfo
Msc. Periodismo y Comunicación Científica / Editor de misPeces

La ostra del Pacífico, antes conocida taxonómicamente como Crassostrea gigas, ha sufrido un cambio en su denominación hacia el género Magallana, quedando en el Registro Mundial de Especies Marinas (WoRMS, por sus siglas en inglés) como Magallana gigas después que los investigadores Danielle Salvi y Paolo Mariottini de la Universidad dell’Aquila, en Italia, encontraran parientes comunes y desarrollaran un completo estudio de análisis molecular.

El género Magallana es considerado como el de las “ostras verdaderas” y M. gigas es la especie mas importante de todas las ostras de consumo alimentario, tanto por su comercio como por su producción acuícola. Dentro de esta subfamilia encontraremos también a M. ariakensis, M. belcheri, M. bilienata, M. dactylena, M. hongkongensis, M. nippona, M. rivularis, M. sikamea.

A partir de estos estudios, los tres géneros que surgen de la diversidad evolutiva de la subfamilia Crassostreinae son Magallana, Crassostrea y Talonostrea.

Para llegar a hacer este cambio de nomenclatura e indexación, los investigadores tuvieron que demostrar con base científica y apoyados en estudios de filogenia y métodos analíticos variados de taxonomía, que existen antepasados comunes a todas las especies agrupadas en este clado. Sus estudios fueron expuestos a la reviisón por pares y publicados en revistas científicas internacionales.

Controversia científica ante el cambio de nomenclatura

Sin embargo, la noticia del cambio no fue del todo bien acogida por la comunidad científica y se ha generado una agria polémica en torno a esta nueva clasificación. Tanto así que, en 2017, un grupo de 27 científicos de diversas instituciones de varios países publicaron en Journal of Shellfish Research, un trabajo en el que se ponía en duda la evidencia científica que apoyaba este cambio taxonómico. Los autores criticaban el trabajo de Salvi y Mariottini por ser “incompleto” al no existir un diagnóstico de fenotipo que incluye rasgos distintos de los datos de secuencia de ADN; el procedimiento utilizado y el impacto que tendría a la estabilidad en la nomenclatura de las ostras.

Entre otras cuestiones de menos interés científico las críticas también se apoyaban en la relevancia del cambio en aspectos técnicos, comerciales y de legislación, así como de correcto etiquetado.

Este grupo de científicos puso de manifiesto que, en el caso de M. gigas, al tratarse de una especie con el genoma completamente secuenciado por Zhang et al. en 2017, podría haberse propuesto para su discusión entre los filogenetistas.

En definitiva, criticaron que el resultado es contrario a las demandas de una taxonomía integradora que requiere de múltiples líneas de evidencia, por lo que, proponer un cambio taxonómico, requiere de análisis multigénico y multitaxa ya que el propósito de cualquier taxonomía es proporcionar un sistema universal y estable para la comunicación.

En base a estos argumentos, en el artículo los 27 firmantes pedían que se revirtiera el cambio por parte de WoRMS. Cosa que al día de hoy no ha ocurrido.

Nuevos argumentos para respaldar la nomenclatura de Magallana gigas

La cosa podría haber quedado aquí ya que el cambio ha quedado fijado. Sin embargo, hace unos pocos meses Salvi y Mariottini respondían a través de un artículo publicado en Zoological Journal of the Linnean Society a las acusaciones, aportando nuevos datos y reafirmando la idoneidad del cambio de género para C. gigas y otras subespecies,  refutando además, uno a ano todos los argumentos presentados por estos científicos.

En su artículo de respuesta, Salvi y Mariottini aportan un nuevo análisis filogenético de máxima verosimilitud de las ostras, basados en datos de orden de genes mitocondriales, que representan fenotipos moleculares por encima del nivel de secuencia.

Para Salvi y Mariottini, los resultados son totalmente consistentes con todos los estudios filogenéticos publicados previamente, proporcionando así una indicación “inequívoca” de la estabilidad del clado que cumple con todos los criterios actualmente aceptados.

Salvi y Mariottini en su artículo de respuesta han aportado una gran cantidad de detalles y de razonamientos que no se pueden reproducir completamente. Por eso, más abajo se dejan las referencias bibliográficas para aquellos que quieran profundizar en este tema tan interesante.

Salvi y Mariottini responden también a las acusaciones de por qué no se pusieron los datos a discusión de la comunidad científica para "reflexionar y comentar". Es interesante la respueta que dan aclarado que, tanto el estudio como los cambios de nomenclatura han pasado todos los procedimientos exigidos por el registro en el Registro Oficial de Nomenclatura Zoológica (ZooBank), los cuales fueron publicados en revistas de revisión por pares, lo que responde a que la comunidad científica ha podido “reflexionar sobre ello y comentar” e incluso puede volver a analizar el procedimiento, obtener los datos nuevamente y llega a diferentes o mismas conclusiones.

Finalmente, Salvi y Mariottini analizan las tres opciones para poner fin al debate y que son: reconocer todas las especies de Crassostreinae como el género Crassostrea; reconocer los tres linajes como distintos géneros: Crassostrea, Magallana y Talonostrea; o reconocer estos tres linajes principales como subgéneros de Crassostrea.

Cada una de ellas, con sus ventajas e inconvenientes y que para los autores, cualquiera de estas tres opciones conduce a grupos molofiléticos y, por tanto, ninguna de las soluciones es “incorrecta”.

Sin duda, el debate sobre el cambio taxonómico de esta especie pone de manifiesto que en ciencia nada debe ser fijo o inmóvil. Mucho menos en la nomenclatura, que por cierto y como señalan Salvi y Mariottini, en el caso de este orden taxonómico, no es nada en comparación con la revolución que representó la irrupción de las técnicas moleculares en un mundo en el que los seres vivos eran clasificados por sus similitudes morfológicas.

Aquellos interesados en profundizar en la historia, podrán acceder a los trabajos publicados en las referencias de mas abajo.

Referencias:
Salvi D, Mariottini P. Revision shock in Pacific oyster taxonomy: the genus Magallana (formely Crassostrea in part) is well-founded and necessary. Zoological Journal of the Linnean Society, 2020, XX, 1-16

Salvi D, Mariottini P. 2017. Molecular taxonomy in 2D: A novel ITS2 rRNA sequence-structure approach guides the description of the oysters’ subfamily Saccostreinae and the genus Magallana (Bivalvia: Ostreidae). Zoological Journal of the Linnean Society 179: 263–276.

Salvi D, Macali A, Mariottini P. 2014. Molecular phylogenetics and systematics of the bivalve family Ostreidae based on rRNA sequence-structure models and multilocus species tree. PLoS One 9: e108696.

Bayne BL, Ahrens M, Allen SK, Anglès d’Auriac M, Backeljau T, Beninger P, Bohn R, Boudry P, Davis J, Green T, Guo X, Hedgecock D, Ibarra A, Kingsley- Smith P, Krause M, Langdon C, Lapègue S, Li C, Manahan D, Mann R, Perez-Paralle L, Powell EN, Rawson PD, Speiser D, Sanchez J-L, Shumway S, Wang H, 2017. The proposed dropping of the genus Crassostrea for all Pacific cupped oysters and its replacement by a new genus Magallana: a dissenting view. Journal of Shellfish Research 36: 545–547.