OPINIÓN

Críticas científicas a la Unión Europea por sus contradicciones respecto a la política agroalimentaria

Los expertos ven incompatibilidades entre la estrategia “De la granja a la mesa” y la aplicación de biotecnología moderna

Por Alejandro Güelfo Fuentes

Msc. Periodismo y Comunicación Científica | Editor de misPeces
 @aguelfo

Científicos de Alemania, Suecia, Países Bajos y Estados Unidos han publicado un artículo de opinión en la revista Trends in Plan Science en el que desmontan el argumentario de la Unión Europea sobre la producción ecológica y la campaña “de la granja a la mesa” (Farm to Fork) por considerarla mas perjudicial que beneficiosa para la sostenibilidad del planeta.

Los científicos consideran que no queda claro si esta estrategia en la que se busca producir alimentos frescos y seguros para todos los europeos, es compatible con los Objetivos de Desarrollo Sostenibles de las Naciones Unidas. Los argumentos en los que se basa esta campaña, en algunos puntos, señalan estos expertos, “son contradictorios” con la apuesta con la apuesta por la biotecnología de una parte y la agricultura ecológica de otra.

No les falta razón.

La producción ecológica, tal y como está planteada en la Unión Europea, está más dirigida a compartir una ideología conservacionista que apoyarse en la evidencia científica y búsqueda de la sostenibilidad.

Estos científicos consideran que la integración de tecnologías de mejora genética y biotecnología moderna con la producción ecológica permitiría alcanzar en mayor medida los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Principalmente, destacan el ODS2 de “reducir el hambre”, el ODS13 de “acción por el clima” y ODS15 de “vida en los ecosistemas terrestres”. A esto, añado yo, el objetivo ODS16 de “conservar y utilizar de forma sostenible los océanos”.

El artículo, desmonta la estrategia “de la granja a la mesa” señalando que el objetivo de alcanzar el 25% del total de tierras agrícolas bajo producción ecológica de aquí a 2030 no permitirá satisfacer la necesidad de alimentos en el futuro. Más bien al contrario, provocará costes medioambientales en otras partes del mundo que superarán cualquier beneficio local.

Según Justus Wesseler, profesor de Economía Agrícola y Política Rural en la Universidad de Wageningen, y co-autor del estudio, el aumento planeado de la Unión Europea para la producción ecológica va a dar como resultado un sistema alimentario menos sostenible, y no, más sostenible, que es lo que se busca.

Para los investigadores, la combinación de biotecnología moderna y agricultura ecológica podría generar sinergias, ya que ambas, “tienen sus fortalezas específicas para contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible”.

Sin embargo, como explican, tal combinación requiere de “un cambio en la legislación de la Unión Europea”, específicamente, “en las nuevas técnicas de mejora genética”.

Aunque se centra en la problemática desde el punto de vista agrícola, es totalmente extrapolable a lo que están haciendo en Europa con la acuicultura ecológica. Hablemos de agricultura o de acuicultura ecológica el ideario de la Unión Europea es el mismo. Defiende los cultivos más extensivos frente a los convencionales actuales. Los cultivos intensivos, a diferencia de los ecológicos permiten, un mismo espacio, producir más alimento.

El objetivo: alimentos con el menor consumo de los recursos del planeta

El cambio de uso de la tierra para agricultura es justo uno de los factores que más impactan actualmente en el cambio climático global y la pérdida de biodiversidad. Si lo ecológico obliga a ocupar más tierra para producir la misma cantidad de alimento, al ofrecer peores rendimientos, estamos aumentando el problema de la falta de recursos.

Es lo mismo que puede ocurrir en la producción de langostinos. Si lo ecológico obliga a ocupar más manglar para producir el mismo volumen de alimentos, son menos sostenibles, menos ecológicos.

Es obvio que los sistemas alimentarios sostenibles requieren de cambios profundos en los patrones de consumo y estilos de vida de las personas, lo que no es incompatible con métodos de producción optimizado. Por eso, lo ecológico tal y como está planteado hoy en día es contrario a lo que se debe hacer.

La tierra está exhausta. Necesitamos sistemas alimentarios que no estén basados en la transformación de áreas silvestres para agricultura. Por eso necesitamos producir pescado y marisco para alimentar el planeta. Sin embargo, el problema lo estamos enfocando mal desde el principio pues 500 toneladas de pescado en ecológico requieren de más recursos que si estos se producen de forma convencional en un espacio más controlado.

Mejorar la cultura científica de la sociedad es la única vía

Está claro que las políticas de la Unión Europea respecto a la producción de alimentos están claramente influenciadas por una corriente ideológica alejada de la cultura científica. El problema es que, a diferencia de la ciencia, estas “creencias” están arraigándose cada vez más en la sociedad.

Los científicos deben pasar a la acción y tener una voz más activa y analítica sobre qué es lo sostenible.

El objetivo debe ser producir más alimentos al menor coste para el planeta, y eso implica reciclar residuos y desechos, aplicar tecnología que reduzca el uso del agua, del espacio y de la materia prima.

No podemos “vetar” en la legislación ecológica tecnologías como, por ejemplo, la recirculación en acuicultura, o la acuaponía, por el simple hecho de usar tecnología, o en le segundo caso por integrar en un mismo sistema de producción agricultura y acuicultura. Ambas opciones representan ventajas en muchos aspectos, reducen recursos y se alinean con la economía circular y varios Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Con la edición genética también ocurre algo parecido, y eso que supone una evolución a la mejora genética tradicional. Si queremos producir alimentos libres de fármacos ¿qué mejor que hacerlos resistentes a las patologías? Esto se puede conseguir perfectamente identificando los genes que los hacen resistentes y editando el genoma con la herramienta CRISPR/cas9. De esta forma se reduce la mortandad, se mejora la producción y la sostenibilidad.

La capacidad para generar nuevos conocimientos, fabricar herramientas y máquinas está en nuestra esencia como seres humanos. Por eso, no se entiende por qué querer retroceder hacia modelos menos eficientes y arcaicos con la producción ecológica y, por tanto, menos sostenibles. Si rechazamos la tecnología, desde donde lo hacemos. ¿Desde la aparición de la luz? ¿Siglo XV? ¿Antes de la COVID-19? ¿Qué hubiera sido de nosotros sin toda la ciencia y la tecnología que hay detrás de una vacuna contra el coronavirus?

No parece fácil que en el corto plazo haya un cambio normativo que permita mejorar la actual visión de la producción ecológica. Ésta es una de las consecuencias de la baja cultura científica de la sociedad y de nuestros políticos.

Para seguir leyendo

Aquellos que estén interesados en leer el artículo de opinión publicado en Trends in Plant Science aquí les dejo la referencia.

Kai P. Purnhagen, Stephan Clemens, Dennis Eriksson, Louise O. Fresco, Jale Tosun, Matin Qaim, Richard G.F. Visser, Andreas P.M. Weber, Justus H.H. Wesseler, David Zilberman. Europe’s Farm to Fork Strategy and Its Commitment to Biotechnology and Organic Farming: Conflicting or Complementary Goals? Trends in Plant Science, 2021, ISSN 1360-1385. https://doi.org/10.1016/j.tplants.2021.03.012