DIVULGACIÓN

El diálogo con la sociedad y evitar la desinformación claves para el desarrollo de la acuicultura

La formación e información sobre acuicultura mejoran la aceptabilidad social. Esta parte es imprescindible para que la acuicultura crezca

Artículo de divulgación de Alejandro Güelfo Fuentes

Msc. Periodismo y Comunicación Científica | Editor de misPeces
 @aguelfo

La actividad acuícola y las comunidades locales deben participar juntas en el proceso de selección de los enclaves que se escojan para su desarrollo. Al fin y al cabo, la acuicultura marina principalmente, se lleva a cabo haciendo uso del espacio común. Por eso, es importante a la hora de determinar una zona de acuicultura idónea contar con los agentes sociales y económicos a nivel local de forma participativa. Esta es la única vía para cambiar la percepción, desinformada en su mayoría, que la ciudadanía tiene de la actividad.

Por eso, acercarse a las percepciones, impresiones y opiniones de los ciudadanos es la mejor forma para integrar la acuicultura en la sociedad. 

Aunque desde hace años la participación ciudadana está incorporada en la gobernanza española, no es menos cierto que no está totalmente integrada, ni es todo lo transparente que a muchos les gustaría.

La mejora de la aceptación social pasa también por un cambio del relato, y de mostrar los aspectos positivos de la actividad a nivel local, como son: los servicios ecosistémicos que aporta, la seguridad y soberanía alimentaria, los beneficios sociales y económicos, entre otros.

Es también importante distinguir entre aceptabilidad social de la acuicultura, como sector, y de los productos de la acuicultura. Cada vez se consume más salmón, dorada, trucha, o lubina. Y sin embargo, mucha gente no se para a pensar que son productos de una acuicultura, que llegado el momento, pueden llegar a rechazar. Por eso, en cada caso, los enfoques sobre cómo se aborden los relatos constructivos son diferentes.

Obviamente, una persona a la que no le gusta el pescado y que reside en una zona turística, frente a la costa, difícilmente va a ser convencida de que acepte la instalación de una granja delante de su casa. Por eso, gran parte del trabajo por hace está con la educación e información de las nuevas generaciones, para que éstas tengan una mayor disposición a aceptar que una actividad acuícola se implante. Además, este trabajo de informar y formar permite combatir la desinformación y reducir los conflictos.

La evidencia científica es también fundamental y ayuda a comprender y aumentar el conocimiento de la acuicultura. Es necesario, por tanto, mejorar la comunicación de los hallazgos para mejorar la imagen.

Las empresas deben cambiar de actitud y ser proactivas

La mejora de la aceptabilidad social de la actividad acuícola requiere de mayor implicación de las empresas acuícolas. En la mayoría de los casos, las acciones de las empresas piscícolas, señalan los expertos del proyecto MedAID para el desarrollo integral de la acuicultura Mediterránea, son “bastante primitivas” y no están bien enfocadas a satisfacer las necesidades y reservas de las comunidades locales. Las empresas no son proactivas, desarrollan acciones que buscan defender la actividad de los problemas de los que son acusados, una vez se generan los conflictos sociales. Tampoco son, a juicio de los expertos, acciones modernas. Por si esto fuera poco, en muchas ocasiones, se responde con acciones de bajo coste o gratuitas, que tienen baja eficacia.

Esta inacción, tampoco consigue despejar las dudas del sector pesquero que siente la entrada de las empresas acuícolas como una amenaza. No tanto por sus productos, como por el espacio que consideraban suyo. Por eso, señalan, es importante mantener un estrecho contacto con este colectivo para que se les explique, de forma transparente, cómo es el proceso de concesión y que sinergias compartidas pueden surgir entre ambos.

Finalmente, la integración de los sectores en la costa debe ser intersectorial, es decir, con enfoque territorial y debe estar impulsado desde la interrelación del Estado, la sociedad civil y el mercado, con enfoque de conjunto y de largo plazo. La planificación de la acuicultura, en definitiva, debe construirse después del proceso social, y no al revés.