OPINIÓN

La acuicultura necesita de la ciencia para mejorar la percepción de la ciudadanía

Artículo de divulgación de Alejandro Güelfo Fuentes

Msc. Periodismo y Comunicación Científica | Editor de misPeces
 @aguelfo

Los medios eligen los temas en función de lo que creen que más le interesa a la gente en un determinado momento; y también, deciden en qué atributos de la información deben concentrarse, aumentando la prominencia de los primeros para hacer a la ciudadanía pensar sobre ellos y aumentar el tono del debate que puede estar en el apecto ambiental y de bienestar o, por el contrario, en el económico y social.

Podemos decir que la cultura alimentaria moderna actual está, por tanto, distorsionada por el enfoque que hacen los medios de comunicación generalistas. En el caso específico de la acuicultura mundial, las investigaciones sobre el conflicto socioecológico reflejan que, en los países desarrollados,  los medios tienden a focalizarse en el negativismo; mientras que, en otros países menos desarrollados, como China y los de Oriente Medio, las informaciones son abrumadoramente positivas hacia el desarrollo acuícola, ya que esta industria es vista como un medio para prosperar alimentariamente y socioeconómicamente.

Si esta tendencia negativista se prolonga en el tiempo, perjudicará al desarrollo del sector en unos países a favor de otros y, consecuentemente, marcará el futuro de la provisión de alimentos acuáticos. Una forma de convertir a unos países en la granja de otros, simplemente, porque no se comunicó a la sociedad las virtudes y defectos con todos los datos sobre la mesa. Dicho de otro modo, unos países serán los proveedores de los productos acuícolas que no queremos producir en nuestro ‘patio trasero’ por falta de toda la información.

Es importante contar con consumidores informados, pero es más importante contar con una ciudadanía formada. El público en general desconoce los aspectos más básicos de las prácticas acuícolas, lo que convierte a los medios de comunicación en una ayuda y una vía para moldear la opinión de los lectores sobre qué pensar de este sector a través del establecimiento de una agenda y el uso de técnicas de encuadre de riesgos.

Por eso, los portavoces de la industria buscan presentar en los medios sus puntos de vista desde un enfoque racional a través de narrativas que aportan datos socioeconómicos. Por el contrario, el discurso ambientalista es más emocional, con tintes 'conspiranóicos' que describen a las empresas como gigantes corporativos con una escasa preocupación por los aspectos ambientales y 'compinchados' con el gobierno. Todo muy hollywoodense.

¿Y la ciencia, qué papel tiene en esta bipolarización? La evidencia científica siempre ha tenido más dificultad para calar en la percepción de los consumidores respecto a las creencias y percepciones al carecer de glamour.

Por eso, es importante que, además de la comunicación fluida y continua del sector con la sociedad, haya una participación más activa de la academia. Ésta se debe involucrar en el proceso de información a la sociedad ayudando a través de narrativas basadas en cienia a formar al público sobre los métodos de producción y cómo se resuelve y gestiona la sostenibilidad ambiental, de manera que el público se pueda formar una opinión informada.

El objetivo debe ser tranquilizar a la ciudadanía sobre la práctica acuícola, la salubridad de los alimentos producidos y la conservación del medio ambiente. Las fuentes deben ser creíbles y legítimas, para que generen confianza al comunicar con precisión los beneficios, los riesgos reales y corregir los conceptos erróneos - y los mitos - persistentes de la acuicultura.

Habitualmente, y salvo excepciones particulares y puntuales, la ciencia suele mantenerse al margen del debate en los periódicos entre promotores y detractores. Esto se produce por varios motivos: de una parte, por la falta de comunicadores científicos especializados dentro de las organizaciones de investigación en acuicultura; y por otra, por la ausencia de un mandato institucional claro para participar en el debate.

Los investigadores también suelen ser reacios a involucrarse en controversias politizadas, donde es posible que su ciencia sea desafiada públicamente por intereses creados con una mayor capacidad para influir en el debate.

Por eso es importante que los responsables de la formulación de políticas proporcionen recursos, capacitación e incentivos adecuados para que los científicos amplíen su función de asesoramiento técnico tradicional para participar y liderar en el debate público sobre cuestiones socioecológicas polémicas.

Para que la acuicultura prospere, por tanto, la participación de la ciencia es fundamental. No solo para moderar y reformular el debate; sino también para promover el aprendizaje colectivo con respecto a los entornos costeros y los impactos de la producción acuícola.

Durante la crisis del coronavirus, la comunicación científica ha tenido un papel muy relevante en la difusión del conocimiento a la sociedad con un lenguaje accesible para el público general. Gracias a su implicación, la vacunación en nuestro país ha sido un éxito. Aprendamos de estos logros y apliquémoslos al desarrollo de la acuicultura.

Cuenta con misPeces para hacer llevar la ciencia al sector y a la ciudadanía.