OPINIÓN

Mas esteros produciendo y menos "bla, bla, bla". El cambio climático engullirá el PN Bahía de Cádiz

El Puerto de Santa María | 15/11/2021

Artículo de divulgación de Alejandro Güelfo Fuentes

Msc. Periodismo y Comunicación Científica | Editor de misPeces
 @aguelfo

Los surcos, balsas y vueltas afuera que conforman las salinas y los esteros del Parque Natural de la Bahía de Cádiz son el resultado de la acción dedicada de los pobladores y las pobladoras de este rincón del mundo desde hace siglos.

Ante nosotros tenemos un valioso patrimonio natural obra de la mano del hombre que forma parte de la épica histórica gaditana pues, en 1810 sirvieron como barrera natural ante el avance de las tropas francesas que invadieron España. Napoleón perdió en Rusia en 1812 por la extensión del espacio y el frío. En Cádiz, por el fango y los surcos labrados por los salineros. También por la fantástica acción defensiva de los gaditanos que aprovechando las dificultades de avance del entorno, y después de dos años de sitio, hicieron batir en retirada a las tropas francesas el 24 de agosto de 1812.

Hoy el enemigo es otro. Más actual y del que se habla mucho pero nadie puede ver. El cambio climático y la subida del nivel del mar como consecuencia de su acción. La herramienta para vencerlo: el desarrollo sostenible y real. No ese concepto tan manoseado en los últimos años que algunos entienden como tal. El desarrollo sostenible que entiende que “no hay futuro sin EMPRESAS que apliquen los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas”. La palabra clave aquí es EMPRESA. Pues, este entorno existe por la mano humana y la actividad empresarial desde hace siglos.

Fue el hombre el que supo vivir de las salinas, hasta tal punto que se convirtieron en referente nacional. Poco a poco cedieron su posición en el mercado por otras fuentes de sal más rentables, de mayor prestigio o menor precio. Algunos fueron resistiéndose a dejar la tradición de sus antepasados, pocos han llegado hasta nuestros días.

Otros comenzaron a diversificarse hacia la actividad de los esteros en la producción de mariscos y peces. Hasta hace poco, una actividad económica con posibilidades. Hoy una forma de subsistencia casi desaparecida. Muchos son los motivos que han provocado el declive paulatino de los esteros tradicionales y no es cuestión de mencionarlos todos. Solo destacaré en estas líneas uno que engloba los demás, el de falta de rentabilidad económica. Producir pescado de estero no es competitivo en precio en el mercado. Puede ser que tengan más calidad, pero eso no es suficiente y a la realidad me remito. No se trata de competir por el precio. El camino está en conseguir que las empresas tengan margen.

Las empresas deben tener sentido y ser rentables. Además, en el caso que nos ocupa, deben ser un medio y un fin. Un medio de vida para que las personas se desarrollen, y también, cumplir con la finalidad de permitirnos a todos seguir disfrutando de este entorno. Si el precio actual del pescado no da el margen, habrá que buscar la forma de producir más con menos. También, diversificar con otras actividades, como el turismo, la investigación o la educación ambiental. Pero ojo, sin pescados y mariscos, y por qué no, algas, no habrá nada de lo demás.

Hay que conseguir producir pescado a un precio competitivo, lo que no significa que sea barato, ni fácil. Los sistemas de crianza de pescado de estero son una forma maravillosa de proveernos de un producto de alta calidad, deben existir y cuentan con una gran aceptación social.

La supervivencia del Parque Natural pasa por darle un enfoque moderno, aplicar tecnología y sinergias con otras actividades de este siglo

Greta Thunberg en el Parlamento Europeo

Está aceptado que la Cumbre del Clima (COP26) de hace unos días ha sido un fracaso para resolver la crisis del clima global. Entre otros motivos porque no podemos resolver un problema con los medios que nos llevaron a él. Greta Thumber, la mediática activista sueca definió la cumbre como un “bla, bla, bla”.

¿Qué vamos a hacer nosotros con nuestro problema local? Seguimos con nuestro particular “bla, bla, bla” ¿o nos ponemos a actuar?

Tenemos el entorno, ahora falta dar con la forma más eficaz de hacer una acuicultura económicamente rentable, socialmente aceptada y medioambientalmente sostenible. Las fórmulas de ayer no nos van a servir para vivir los tiempos de hoy. No somos los mismos, nuestras necesidades también son otras. Es el momento de actuar y de escuchar a los expertos. También a los que se juegan su capital y a los que llevan toda una vida dedicada a sacar el fruto de este territorio para alimentar a sus familias.

La acuicultura ha evolucionado mucho desde que hace cuatro décadas los pioneros de esta actividad en la Bahía comenzaron a criar los primeros pescados de estero. Lo hicieron apoyándose en la tecnología del momento. Ahondando los surcos con maquinaria pesada y "sembrándolos" con peces nacidos en criaderos.

Hoy sabemos que peces felices son granjeros felices. Tenemos los medios para tenerlos bien nutridos, para que no sufran la falta de oxígeno cuando el Poniente pega durante días, cuando los días amanecen con niebla, o el calor se hace extremo. Sabemos también que los esteros son fuente de biodiversidad y que su correcto mantenimiento es freno del avance del mar.

No son cosas dichas porque sí. En la Bahía de Cádiz contamos con científicos de talla internacional que trabajan en el Centro Oceanográfico de Cádiz, en el Instituto de Ciencias Marinas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en el CeiMar, la Universidad de Cádiz, en el IFAPA y el Centro Tecnológico de Acuicultura de Andalucía (CTAQUA).

¿Los vamos a oír o seguimos con el bla, bla, bla?

Démosle voz y que ellos sean el faro que permita dar un uso coherente, basado en la ciencia. Que aporten su opinión al debate sobre cómo tenemos que gestionar el futuro de este edén natural fruto de la mano del hombre, por y para él.

Sin rentabilidad empresarial no hay Parque. Si dejamos este entorno en manos del clima lo engullirá. 

Hace 200 años nuestros antepasados se enfrentaron al francés y salimos victoriosos. Ahora nuestra generación se enfrenta al asedio del cambio climático. No podemos perder algo tan preciado como el Parque Natural de la Bahía de Cádiz. La nostalgia de un tiempo que no volverá, no servirá para devolver el esplendor que un día tuvo.

¿Escuchamos a los expertos o a los nostálgicos?