OPINIÓN

Un nuevo ingrediente debe ser sostenible, estar disponible de forma constante, en grandes volúmenes y ser económicamente viable

Artículo de divulgación de Alejandro Güelfo Fuentes

Msc. Periodismo y Comunicación Científica | Editor de misPeces
 @aguelfo

Mucho se viene hablando en los últimos años sobre el potencial de los insectos y las microalgas como ingredientes para la fabricación de piensos de acuicultura. Ambas materias primas forman parte de nueva economía circular y presentan factores nutricionales óptimos para sustituir parcialmente a materias primas de origen extractivo como la harina y el aceite de pescado, o vegetales terrestres, menos sostenibles a priori y con mayor huella en los recursos hídricos del planeta o de tierras de agricultura.

Tener un buen perfil nutricional es el primer paso para que un ingrediente tenga un potencial uso en acuicultura. Sin embargo, no es el único criterio para integrarlo en las dietas comerciales de acuicultura. Para que alcancen la escala comercial, los nuevos ingredientes deben ser sometido a numerosas pruebas de nutrición en escala laboratorio y, si todo parece ir bien, se repiten en una escala comercial. Con esto se consigue ajustar los niveles de inclusión de estos ingredientes. En el proceso deben ser caracterizados y analizados los niveles de palatabilidad, digestibilidad, utilización y capacidad inmunológica.

Como se trata de alimentos que son “cocinados” a determinadas temperaturas y extruidos, éstos también deben comportarse de manera satisfactoria cuando son incluidos en el proceso de fabricación de los piensos.

Finalmente, una vez han superado todas las especificaciones previas, solo será posible incluirlos en los piensos comerciales si mejoran o igualan la viabilidad económica y la relación coste beneficio. Para ello, es importante someterlos a ensayos de ciclo completo de producción piscícola.

Cada día la ciencia nos trae un nuevo estudio en el que se comprueba la idoneidad de nuevas dietas basadas en harina de insecto o microalga. Sin embargo, y como se ha visto, el camino que un ingrediente debe seguir desde que se comienza a estudiar hasta que es incorporado es largo y complejo.

Cuando se trabaja con ingredientes alternativos es importante mantener el foco en el objetivo final, que no es otro que producir más con menos.