Roma 13/07/2016 – La FAO en su último informe “El Estado Mundial de la Pesca y de la Acuicultura 2016” dedica un espacio a analizar la situación de las especies exóticas invasoras en Europa y las consecuencias de la introducción de algunas especies, ya sea de manera accidental o intencionada.
La FAO al igual que la UICN (Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza) consideran que las especies de plantas y animales exóticas invasoras (EEI) se consideran a escala mundial “una grave amenaza para la biodiversidad nativa” y sus impactos son descritos como “inmensos, insidiosos y generalmente irreversibles”.
Se estima que de las 12.000 especies exóticas de Europa, el 11 por ciento son invasoras, lo que provoca importantes daños ambientales, económicos (calculados en 13.000 millones de dólares anuales en la Unión Europea) y sociales.
Entre los 20 problemas relativos a las Especies Exóticas Invasoras (EEI), el informe destaca en uno de sus puntos la necesitad de una legislación coherente de la Unión Europea para una bioseguridad eficaz. En este punto recomiendan la unificación de la “fragmentada” legislación de la Unión Europea e incluir un marco acordado para la evolución de riesgos, los controles fronterizos y los requisitos con miras a reaccionar rápidamente ante una nueva Especie Exótica Invasora.
Otros problemas están relacionados con necesidades de sensibilización; mejor práctica de bioseguridad, recomendando para ello tomar de ejemplo a países como Nueva Zelanda o Australia; lagunas en materia de comercio internacional para prevenir nuevas introducciones;
Otras soluciones pasan por la detección temprana a través de la aplicación de nuevas tecnologías y la puesta en marcha de mecanismos de alerta y respuesta rápida. La transferencia de conocimiento, divulgación y comunicación eficaz son otras de las claves para erradicar las EEI.
Finalmente proponen que en cada país hay un solo organismo con la responsabilidad clara en la cuestión de las EEI a escala nacional, si bien, añaden, “es indispensable adoptar un enfoque coordinado de control de las EEI y su propagación a los Estados insulares, que cuentan con una ventaja única en cuanto al control”.
En el informe analiza las especies más dañinas y pone de ejemplo el caso de Irlanda, donde se ha realizado “una gran labor de investigación y control en relación con las amenazas específicas de las EEI acuáticas”.
Entre las especies apuntan al cachuelo (Leuciscus cephalus), una especie invasora en los ríos irlandeses y a través de la cual se han introducido patógenos para los que las especies endógenas no tienen resistencia como el salmón Atlántico (Salmo salar) y la trucha marina (Salmo trutta), y que desplaza tanto por depredación directa como por competencia por los alimentos y el espacio.
En el ámbito de las plantas destacan el duraznillo (Ludwigia grandiflora) sumamente invasiva en las islas británicas y en Europa continental. Otra especie es el mejillón cebra (Dreissena polymorpha).

