Las cadenas aceptan la alimentación de ganadería terrestre con OGM y veta a la acuicultura
Bruselas 17/12/2014 - La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, siglas en inglés) cerró ayer el periodo habilitado para enviar propuestas al proyecto de orientaciones de autorización de alimentos y piensos modificados genéticamente en virtud del reglamento 1829/2003.
A partir de ahora, se abre un periodo de evaluación de las propuestas realizadas por parte del Panel de OMG de la EFSA, que adoptará las consideraciones que considere pertinentes para aportarlas.
Cabe recordar que éste documento surge como iniciativa de la EFSA y forma parte de las políticas de este organismo para dar más transparencia y oportunidades de intervención a la comunidad científica y todas las partes interesadas en este asunto.
La Unión Europea ha alcanzado recientemente un acuerdo que permite a los Estados miembros restringir o prohibir los cultivos que contienen organismos genéticamente modificados (OGM) en su territorio, incluso si está permitido a nivel de la UE.
La utilización de Organismos Modificados Genéticamente es un asunto que provoca una fuerte controversia entre científicos, que no ven ningún inconveniente en su uso y que tienen en cuenta que se emplean prácticamente en todo el mundo, y los detractores.
Un asunto paradójico que raya en lo absurdo es la interpretación que hacen las cadenas minoristas de los OGM. A pesar de que los supermercados en Europa comercializan sin problemas pollos, cerdos y vacas alimentados con piensos que contienen ingredientes modificados genéticamente como la soja o el maíz, veta a los productores acuícolas europeos que empleen este tipo de ingredientes. Mientras, estas mismas cadenas minoristas no tienen ningún complejo ni problema para comercializar en sus mostradores pescados y mariscos importados de terceros países que han sido alimentados con piensos con ingredientes OGM.
No se trata de una cuestión de legalidad, ya que el uso de materias primas OGM para alimentar ganado está autorizado, es una cuestión de imagen y falta de coherencia que ha sido criticado en reiteradas ocasiones por las principales organizaciones sectoriales a nivel europeo.

