Reino Unido 29/05/2013 – Cada vez se hace más difícil garantizar que la soja que se consume no procede de una fuente genéticamente modificada. Hasta tal punto que, recientemente, tres supermercados de Reino Unido han admitido públicamente que era imposible garantizar al consumidor que el pollo fresco que venden no haya sido alimentado con harina de soja OGM.
Desde hace ya algún tiempo se viene advirtiendo de la dificultad de garantizar la alimentación animal libre de OGMs en alimentación de aves de corral, entre otras causas, por la escasez de materias primas y los elevados costes.
Tal y como explicó Tim Smith, director técnico de Tesco, una de las principales cadenas de supermercados de Reino Unido, “no podemos continuar con una promesa que no estamos seguros que podamos mantener”, ya que, según señaló, cada vez es más difícil para ellos garantizar que el pienso que utilizan sus proveedores para alimentar aves de corral está libre de estos ingredientes.
El caso de Tesco no es el único en Reino Unido. También se alinean con esta posición Asda, Morrison, Marks y Spencer.
El siguiente sector que deberá abordar la decisión de alimentar con OGM será el de la piscicultura. No en vano, la Unión Europea es deficitaria en un 65 por ciento de productos del mar, lo que implica que buena parte de las importaciones que llenan las despensas de los supermercados europeos se produce en países terceros, con peces alimentados con ingredientes de soja modificada genéticamente.

