Bruselas 29/10/2015 – La Comisión Europea ha decidido simplificar el acceso de los nuevos alimentos al consumo humano y entre los que se incluyen aquellos producidos a partir de microorganismos, hongos y algas.
Igualmente considera dentro de esta categoría aquellos alimentos que contienen, consisten o han sido producidos a partir de plantas. E incluye en esta categoría a las vitaminas, minerales y otras sustancias destinadas al uso en complementos alimenticios.
El nuevo reglamento, según señalan desde la Comisión, “pretende actualizar el marco legal sobre nuevos alimentos y simplificar los procedimientos de autorización”.
El nuevo reglamento, añaden, pretende garantiza la seguridad alimentaria y proteger la salud pública, sin lastrar la innovación en la Unión Europea.
“El reglamento europeo actualmente vigente data de 1997, fecha desde la que se ha producido una gran evolución en el sector de los nuevos alimentos y sus ingredientes. La revisión de esta normativa es por tanto necesaria para estar al día de los avances científicos y tecnológicos”, señalan.
Entre los nuevos alimentos se encuentran, por ejemplo, insectos y nanomateriales, pero también hongos, algas y nuevos colorantes. Se trata de alimentos recientemente desarrollados, innovadores, o para los que se han empleado nuevas tecnologías y procesos de producción. La comida de fuera de la Unión Europea también se clasifica como nueva.
Los nuevos alimentos, en virtud de la nueva normativa, “quedarán sometidos a evaluaciones de seguridad y a un procedimiento europeo armonizado de autorización. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria debería realizar una evaluación en cada caso en el que un alimento pueda afectar a la salud humana”.
Tal y como reclamaron los eurodiputados al negociar con los Gobiernos, la normativa propuesta incluirá alimentos derivados de animales clonados hasta que se adopte legislación específica en la materia, y una nueva definición de nanomateriales, así como restricciones a la experimentación con animales.
Para entrar en vigor, el reglamento necesita de la aprobación del pleno de la Eurocámara y de los Gobiernos de la UE. En caso contrario, deberá seguir negociándose.

