Marianna Cavallo (IFREMER)
Montpellier 3/09/2018 – La acuicultura en los 28 Estados miembro de la Unión Europea aspira a crecer un 37 por ciento entre 2013 y 2025, una tarea que no es fácil cuando, además de tener que competir con los distintos usos y actividades del espacio marítimo, tiene también que vencer el rechazo social que genera la actividad en algunos contextos regionales y locales en países del Mediterráneo.
De hecho, desde hace unos años, el crecimiento del sector acuícola industrial en la Unión Europea permanece estancado por diversas causas que no están relacionadas específicamente con problemas derivados de la producción.
Para abordar la problemática social de la acuicultura, y tener en cuenta el camino a seguir para que mejore la percepción sobre la misma que tiene el público en general, se ha celebrado estos días en Montpellier, con motivo de la conferencia mundial de acuicultura, AQUA2018, una sesión específica sobre la Aceptabilidad Social en el ámbito de la acuicultura Mediterránea, organizada por el proyecto europeo MedAid.
Al respecto de la sesión, destacó la presentación realizada por Marianna Cavallo del IFREMER sobre “la revisión de los mecanismos de consulta pública para mejorar la aceptación social de la acuicultura en los países del Mediterráneo”.
Según explica Cavallo, la Aceptabilidad Social es un aspecto intangible de la realidad de la actividad acuícola que se ve influenciada por “factores críticos” y puede variar según la percepción e ideas erróneas que las personas tengan sobre este sector, los actores involucrados y sus características principales, la tipología, el objetivo y las actividades de la acuicultura, a menudo vinculada con las condiciones locales.
La experta del IFREMER expuso varios ejemplos de cómo la oposición social en Francia, España o Chile han truncado proyectos. Por ello, como explicó, para el desarrollo de la acuicultura, es importante contar con un planeamiento espacial de la actividad, y para mejorar la percepción del público en general, es importante ser transparentes en la gestión de la industria a través de “estrategias efectivas de consulta y comunicación tanto a nivel local como nacional”.
Más concretamente y a través de ejemplos, la experta expuso tres casos de países, y cómo se están preparando para prevenir los posibles conflictos de aceptabilidad social. Estos casos se encuentran en Francia, Italia y España, al ser, junto con Grecia y Reino Unido, los principales productores de la UE.
Así, por ejemplo, Francia con una producción en 2013 de 200.000 TM aspira a alcanzar en 2020 las 265.000 TM, principalmente de mejillones, ostras y truchas, es decir un 22 por ciento más. España, quiere pasar de 267.000 TM en 2013 de mejillones, dorada y lubina a 320.000 TM en 2020, un 20 por ciento. Finalmente, Italia quiere pasar de 141.000 TM en 2013 de mejillones, almejas y truchas a 207.000 TM en 2025, un 32 por ciento.
Cada país tiene planteadas sus estrategias que podrán ser más o menos efectivas. Aunque todavía es pronto para poder hacer una valoración, ya se observan en los resultados de los análisis realizados que existen carencias en algunas estrategias a nivel local o de granjas que podrían prevenir o solventar conflictos que se presentan en algunos proyectos de acuicultura.
Algunas de las opiniones o comentarios se recogen en las plataformas online de consulta. Otros estudios, añade Cavallo, que analizaron las estrategias de consulta en el contexto más amplio de la Planificación Espacial Marítima, concluyen que, hasta la fecha, no existen estructuras de gobernanza adecuadamente ascendentes a nivel local y existe muy poca orientación para respaldar la aceptabilidad de la expansión de las actividades marinas.
Se echa en falta, dentro de la estrategia de crecimiento azul, la dimensión social de la aceptabilidad del enfoque económico marítimo.
En conclusión, para la experta, no existe una solución simple y recomienda a los representantes políticos y las asociaciones de acuicultura a seguir trabajando juntos para mejorar la imagen de la actividad a nivel nacional y regional, mientras que se hace necesario establecer mecanismos de consulta específicos de acuerdo con las características socio económicas y culturales de cada sitio. “Cualquier plan de desarrollo de la acuicultura será incompleto a menos que los objetivos económicos y sociales se discutan y acuerden en procesos participativos y transparentes”, señaló.
Se necesitan más estudios que identifiquen las buenas prácticas, más indicadores económicos, medio ambientales y sociales, tanto local como nacionalmente, para que se puedan usar en los distintos países.

