Michael Crawford posa para misPeces en #AE2017
Dubrovnik (Croacia) 19/10/2017 - Michael Crawford del Imperial College de Londres puso ayer de manifiesto, durante la ponencia inaugural de la Aquaculture Europe (AE20017) la importancia del Omega3, y específicamente, del ácido graso docosahexaenoico (DHA) para el perfecto desarrollo del cerebro en los humanos, y cómo éste lo podemos obtener principalmente a través de la ingesta de pescado y marisco ya que su origen es principalmente marino.
Crawford que es un reputado científico con experiencia en medicina humana y que ha desarrollado gran parte de su trabajo al estudio de la nutrición y sus efectos en la salud de los ácidos grasos Omega-3, explicó cómo, a través de la evolución desde hace 500 millones de años, el EPA y DHA han estado involucrados en el desarrollo del cerebro, en sinergia con otros minerales como el yodo, selenio, zinc o hierro. Y son indispensables para un saludable estado mental.
Una incorrecta nutrición, ya sea por los hábitos de consumo principalmente basados en recursos terrestres con bajos niveles de Omega3 o por malnutrición, como explicó Crawford, puede tener consecuencias irreparables para el desarrollo del cerebro, lo que está provocando “un aumento de enfermedades mentales y trastornos cerebrales como amenaza más grave que enfrenta la humanidad”.
El cerebro, señaló, está compuesto casi por un 60 por ciento de grasa, necesitamos ácidos grasos EPA y DHA para ser capaces de hablar, de pensar y de hacer todo aquello que nos hace seres humanos", indicó.
La solución es la acuicultura y en gran medida la agricultura marina. Una solución con múltiples beneficios, tanto ambientales, por la capacidad para secuestrar CO2 o reducir la acidificación de los océanos como por salud humana. En este sentido explicó que con 840 estuarios produciendo algas podríamos cancelar la emisión anual de CO2, impulsar la economía con nuevos empleos, infraestructuras, investigación y desarrollo. Además de proporcionar alimento para el cerebro y reducir la "mala salud mental".
"Si la gente pudo desarrollar la agricultura hace 15.000 años para su supervivencia, nosotros debemos ser capaces de hacerlo ahora con nuestros océanos, quizá sea la única solución". De otra forma, sentenció Crawford, lo que tendremos en el futuro es futuras generaciones de "imbéciles".

