Atenas (Grecia) 6/07/2015 – El impago de Grecia al FMI y el resultado del Referendum en el que ha ganado el “No” a las medidas de austeridad de la “antigua Troika” puede derivar en un Grexit, que es como se ha llegado a denominar la salida del país del euro.
En el momento actual, y mientras se decide cual será el futuro del país dentro de la zona euro, lo que está asfixiando a la economía de las empresas es el control de capitales o “corralito”.
Hasta que se levanten los controles, las empresas sólo pueden pagar a sus proveedores nacionales por vía electrónica. Los proveedores extranjeros no pueden recibir pagos, a menos que éstos se realicen desde cuentas de estas empresas desde el extranjero.
A corto plazo afecta a las operaciones de las empresas y particularmente a la compra de materias primas, en el caso de las fábricas de pienso locales, y piensos. El caso de las fábricas de pienso locales es el más crítico ya que deben importar los principales ingredientes en el mercado internacional sin posibilidad de pago.
Por el momento parece que las reservas de harina y aceite de pescado están garantizadas en las principales fábricas del país, aunque no se sabe por cuánto tiempo.
Pero el caso de una posible salida de Grecia del euro es el más dramático, e impredecible por sus consecuencias, ya que con una nueva moneda devaluada buscarán tener una economía más competitiva a través poder ofrecer precios más bajos a sus exportaciones. Sin embargo, teniendo en cuenta que el principal coste de la producción de la dorada y la lubina viene por la alimentación, esta devaluación afectaría a su capacidad para adquirir pienso del extranjero.

