Fco. Javier Acién (SABANA) /@misPeces
Zaragoza 9/10/2017 – Hasta que no se alcance una producción de microalgas importante, del orden de los cientos de miles de toneladas al año no se podrá alcanzar una escala que permita desplegar todo su potencial en aplicaciones para alimentación humana, cosmecéutica, farmacéutica, nutracéuticos.
Hasta ahora, las aproximadamente 20.000 toneladas al año producidas en el mundo. Los precios de producir microalgas están por encima de los 10 euros el kilo, debido a que en su proceso de producción se utilizan sistemas tecnológicamente avanzados, que requieren de un alto empleo de energía, así como de compuestos y materiales de alto coste, agua y fertilizantes de elevada calidad.
Todos estos condicionantes alejan la biomasa de microalgas de cualquier aplicación que no esté destinada al consumo humano, u otras de alto valor añadido.
Esta inmadurez desde el punto de vista industrial podrá ser superada a través de proyectos como SABANA (Sustainable integrated algae biorefinery for the production of bioactive compounds for agriculture and aquaculture) que buscan aumentar significativamente la escalabilidad de las producciones y aumentar la biomasa productiva.
Según indicó al respecto Francisco Javier Acién Fernández durante su presentación de SABANA en la sesión de “Proyectos H2020” del XVI Congreso Nacional de Acuicultura (XVICNA), una vez descartado a corto plazo la viabilidad de las bio-refinerias para la producción de biocombustibles, las aplicaciones de microalgas para el tratamiento de aguas residuales están mostrándose como caminos con largo recorrido.
A través del tratamiento de efluentes urbanos y ganaderos, como indicó el experto, se pueden obtener productos de bajo valor en el ámbito de los biofertilizantes y las materias primas para acuicultura.
Pero, como señaló Acién, “si se pretende aplicar las microalgas en otros campos de mayor volumen e interés resulta imperativo escalar las actuales tecnologías de producción y desarrollar sistemas de bajo coste que reutilicen materiales y efluentes, pero que a la vez consigan alcanzar producciones estables y seguras generando biomasa de calidad uniforme”.
En SABANA se pretende poner en marcha una planta de 5 hectáreas para producir 300 Tm de biomasa de microalgas, únicamente usando agua del mar y aguas residuales a un coste inferior a los 1.000 euros la Tm. Posteriormente al final del proyecto se pondrá en marcha una instalación de 20 hectáreas de producción.
Una vez que los precios se ajusten, uno de los sectores especialmente beneficiados será el de la acuicultura que demanda el uso de nuevas materias primas que reemplacen a las harinas y aceites de pescado actuales, cuya limitada producción hace cada vez más costosa su incorporación en los piensos utilizados.

