Reino Unido 28/02/2014 – Convertir las macroalgas en biocombustible es un proceso posible, pero costoso, hasta el punto de ser inviable en la actualidad a través de los distintos métodos que se han ido desarrollando.
En teoría, los vegetales marinos como las macroalgas son mucho mejores convertidores de energía solar que los vegetales terrestres. Además, no compiten como recurso de consumo alimentario humano, tal como ocurre actualmente con los compuestos terrestres.
En Reino Unido, se ha puesto en marcha un consorcio donde participan seis Universidades y seis empresas de este país, que esperan detener la descomposición de las algas con el ensilado, un método tradicionalmente usado para conservar el forraje y que está basado en una fermentación láctica del pasto con el que se baja el pH por debajo de 5.
El consorcio, bajo el nombre MacroBioCrude, está liderado por la Universidad de Durham y financiado por el Consejo de Investigación en Ingeniería y Física con 1,6 millones de libras.
El proyecto también buscará la forma de convertir las algas húmedas en gas, que a su vez puede ser convertido en combustible líquido.
De momento, lo que se va a hacer en el marco del proyecto prospectivo es identificar los puntos críticos que afectan la producción neta de la energía, para posteriormente, desarrollar propuestas para un proceso a gran escala, optimizándolo para la producción de combustibles líquidos a partir de algas. A continuación, desde la Universidad de Durham se trabajará en los parámetros socio económicos.
Una de las claves del proceso es hacer que el ratio entre la energía producida y la que se necesita sea mayor a 1. Cualquier ratio por debajo significará que el proceso es inviable.
Aunque las algas pueden ser un recurso interesante por su rápido crecimiento, cuya producción se puede combinar también con actividades como la energía eólica marina o las granjas de acuicultura, se deberá garantizar una cantidad importante de estos vegetales marinos para que sea posible su explotación.

