Lima (Perú) 12/12/2013 - La acuicultura marina en Latinoamérica deberá expandirse en los próximos años con el objetivo de mantener la demanda interna de productos pesqueros. Para alcanzar este objetivo, y por ello, la Organización Latinoamericana para el desarrollo Pesquero (Oldepesca), ha desarrollado un decálogo a modo de estrategias.
En la región, señalan, deberá desarrollarse el mercado interno de productos procedentes de la maricultura para el beneficio económico de los productores acuícolas locales. Para ello, añaden, se deberán diseñarse programas de sensibilización y promoción del consumo de productos no tradicionales obtenidos de la acuicultura a nivel local, nacional y regional como medio efectivo para contribuir a la seguridad alimentaria.
En los mercados internacionales, la diversificación de la oferta de productos marinos, ampliando las oportunidades de comercialización, deberá ser un objetivo a cumplir.
Las especies nativas deberán contribuir a la diversificación de especies marinas, concentrando para ello los esfuerzos en la I+D de tecnologías locales; el intercambio de tecnologías y capacidades en ámbitos privados, contribuyendo al fomento de sinergias entre los campos de desarrollo, investigación científica y gestión del sector.
La producción de juveniles y piensos apropiados para las especies marinas nativas deberá ser otra prioridad, así como la promoción de la acuicultura marina a pequeña escala y de recursos limitados.
Otras estrategias deberán ir dirigidas a impulsar políticas sectoriales que fomenten las inversiones público privadas en conjunto con otras actividades económicas, además de establecer esquemas de cooperación, a través de entidades asociativas, gremios y organizaciones sociales y empresariales.
A nivel medioambiental proponen prestar atención a las repercusiones del cambio climático para mitigar y adaptar la acuicultura marina a los retos que este fenómeno puede representar para los ecosistemas acuáticos.
Finalmente se deberán establecer mecanismos de planificación y ordenación de las áreas marinas aptas, a través de planes de zonificación de pesca y acuicultura, delimitación geográfica, niveles de intensificación de cultivos, entre otros.

