Ecuador 01/07/2013 - La industria ecuatoriana de langostinos insiste en la necesidad de que Brasil abra el mercado a su crustáceo, ya que, desde hace cuatro años, el país carioca mantiene cerrada sus fronteras por restricciones sanitarias.
El presidente de la Cámara Nacional de Acuacultura (CNA) de Ecuador, José Antonio Camposano, considera que “no hay justificaciones suficientes para la aplicación de esta medida, por lo que esto constituye un evidente bloqueo al comercio”.
Camposano ha recordado que junto con la cancillería ecuatoriana y con el Viceministro de Acuacultura están insistiendo en su alegato, ciñéndose a la normativa de la Organización Mundial de Comercio y la Organización de Salud Animal.
En los próximos días, destacó, "Ecuador presentará sus comentarios ante el Comité de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC”. ”Esperamos que se haga respetar la normativa internacional y desvirtuar los argumentos que la industria brasileña ha utilizado para trabar nuestras exportaciones".
José Antonio Camposano ha añadido que las autoridades brasileñas “llevan más de 24 meses elaborando un análisis de riesgo a nuestro langostino, con lo que se ha evitado el ingreso de nuestro producto a un mercado de casi 200 millones de habitantes y con un marcado déficit en su producción local, lo que genera altos precios para el consumidor".
Según Camposano, se trata de un proceso complejo, pues Brasil "ha aplicado la normativa de forma equivocada desconociendo las regulaciones en materia de sanidad acuícola que rigen el comercio".
"Hemos hecho un trabajo técnico amparándonos en lo que dice el Código Acuático de la OIE y lo que establece el Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, por lo que nuestras autoridades cuentan con la información necesaria para lograr la apertura de ese mercado", manifestó.

