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Montpellier (Francia) 20/09/2018 – Que los insectos formarán parte de los ingredientes que se incorporen en los alimentos de acuicultura es algo que cada vez menos ponen en duda, lo cual no significa que todavía se deba andar mucho camino hasta que estas nuevas materias primas formen parte habitual de la formulación de los piensos. Aun existen muchas preguntas al respecto del modelo óptimo de producción y qué especies serán las que mejor suplan las necesidades de los peces y crustáceos de crianza.
Preguntas y retos que ya se están planteando en el ámbito investigador y productor como ha podido comprobar misPeces durante el pasado Congreso Mundial de Acuicultura, AQUA 2018, donde el número de presentaciones en esta línea de estudio alcanzó el 2 por ciento del total de trabajos presentados.
Algunas presentaciones se enfocaron a presentar proyectos con insectos, mientras que otras lo hicieran a establecer los valores nutricionales de las distintas especies de insectos autorizadas con especies comerciales en acuicultura como el pez gato, la trucha arcoíris y la lubina europea y esturión siberiano.
Como industria, la producción de insectos está todavía poco madura, lo por una parte se muestra como una oportunidad de negocio y por la otra dificulta calcular el coste por tonelada métrica que llegará alcanzar esta materia prima una vez que el sector esté más desarrollado.
Según los datos que manejan en este momento desde el sector, y por poner un ejemplo, el gusano de la harina (Tenebrio molitor), cuya harina desengrasada ha dado buenos resultados como reemplazo parcial de la harina de pescado, tiene un coste de producción de aproximadamente 1.500 euros por tonelada métrica, que podría ascender a 9.000 euros en el mercado mayorista, ya que competiría con el segmento de consumo humano directo.
Otra cuestión que se plantean en este momento es la capacidad productiva que deberán tener estas fábricas para abastecer la demanda que precisaría la industria de alimentos para acuicultura en caso de querer incorporarlo.

