Ya están trabajando en un método de identificación en moluscos bivalvos
Aveiro (Portugal) 25/02/2014 – Investigadores del departamento de Biología y del Centro de Estudios del Ambiente (CESAM) de la Universidad de Aveiro, en Portugal, han puesto en marcha un test pionero capaz de identificar el origen del pescado de acuicultura a través del estudio microbiológico del mucus.
Este test, que ha sido desarrollado en el marco del proyecto Rastremar y financiado por PROMAR, permite conocer con tal exactitud la procedencia del pescado, que es posible identificar pescados de dos instalaciones vecinas.
Esta información permitirá, tanto al productor como al consumidor, saber que el pescado que se está comercializando cumple con los requisitos ambientales y de salubridad. También se podrá obtener datos sobre la calidad, y se ofrecerá la posibilidad a los productores que certifiquen el propio producto, combatiendo de esta manera el fraude en el etiquetado.
“Nuestro test permite, no sólo al productor, de una forma inequívoca, garantizar que el producto es suyo, sino que también le permite denunciar el uso abusivo de aquellos que dicen que el pescado es ecológico”, señala Ricardo Calado, coordinador del proyecto y biólogo de la Universidad de Aveiro.
“Algunas empresas están tomando medidas para producir pescado ecológico a través de buenas prácticas ambientales, ligadas, por ejemplo, a cómo se mantienen los tanques de producción y el tipo de alimentación, si es mayoritariamente de origen animal o vegetal”.
Las características de la mucosa del pescado se identifican con el ambiente en el que ha crecido y se ha alimentado el pez; y en el corto plazo es único e inalterable.
Por su parte, el método de identificación de la procedencia es simple y no afecta al aspecto del producto. “Recogemos una muestra mínima de mucus y analizamos el ADN de los microorganismos presentes”, señaló la bióloga Tania Pimentel. A partir de ahí, podemos identificar cómo está constituida la comunidad y a que piscicultura corresponde”, añade.
El siguiente paso que se han marcado los investigadores pasa por desarrollar test para los bivalvos. En este caso hablan de un método diferente, ya que los moluscos no se producen en tanques en tierra, sino que su cultivo se realiza en la Ría.
Para bivalvos el análisis se realizaría sobre los elementos químicos de la concha y el perfil de ácidos grasos presentes en el músculo abductor del bivalvo. Con estos test se podría garantizar la procedencia de los moluscos, señaló Calado.
“Un berberecho del canal de Mira tiene una composición geoquímica y bioquímica distinta a uno de Ovar. Una almeja de la Ría de Aveiro tiene una composición diferente a una almeja del Estuario del Tajo o de la Ría Formosa”, indicó.
Este método permitirá eliminar el fraude en el mercado de los bivalvos, o indicar si proceden de zonas prohibidas al marisqueo.
En el desarrollo de este proyecto, según informan desde la Universidad, han participado Aguacircia, Materaqua y Riaqua, la Asociación de los Productores de Bivalvos de la Ría de Aveiro y la División de Acuicultura y Valorización del IPMA. Este proyecto cuenta igualmente con el sello de la Plataforma Tecnológica de la UA.

