Federico Moroni y Ricardo Domingo - IATS-CSIC |@misPeces
La acuicultura ya no solo busca peces que crezcan rápido. Empieza a buscar peces fisiológicamente más estables, resilientes y adaptados a entornos productivos cada vez más complejos.
Esta nueva etapa que empieza a abrirse, se centra en la capacidad de las dietas para modular fisiología, microbioma, respuesta al estrés y procesos reproductivos.
Esa transición quedó especialmente visible en dos presentaciones realizadas por investigadores del Instituto de Acuicultura Torre de la Sal (IATS-CSIC) durante el XX Congreso Nacional de Acuicultura celebrado en Vigo.
Los trabajos de Federico Moroni y Ricardo Domingo-Bretón analizaron cómo distintas formulaciones experimentales modifican respuestas biológicas profundas en dorada (Sparus aurata), una de las especies más relevantes de la acuicultura mediterránea.
Ambos estudios utilizaron tres estrategias nutricionales diferenciadas: una dieta control basada en formulaciones comerciales actuales, una dieta PAP basada principalmente en proteínas animales procesadas y una dieta ALT formulada con harina de insecto y biomasa microbiana.
“La nutrición acuícola empieza a pasar de ‘hacer crecer peces’ a gestionar fisiología, microbioma y resiliencia.”
Más allá del rendimiento productivo
Federico Moroni |IATS-CSIC |@misPeces
En el trabajo presentado por Moroni, las distintas dietas modificaron la respuesta hormonal, la actividad estrogénica, la reversión sexual y la respuesta frente al estrés. La dieta PAP aceleró la transición de macho a hembra característica de la dorada, mientras que ALT ralentizó el proceso y redujo la proporción final de hembras.
Los peces alimentados con ALT también mostraron menores niveles de cortisol y una respuesta distinta frente al estrés agudo, lo que sugiere diferencias en la percepción ambiental y en el uso de recursos metabólicos.
El estudio incorporó además marcadores transcriptómicos y epigenéticos para evaluar la “edad biológica” muscular, identificando perfiles moleculares asociados a fenotipos más “jóvenes” o más “envejecidos” según la dieta utilizada.
“Las mismas dietas pueden alterar cortisol, actividad estrogénica, respuesta al estrés y ritmo de reversión sexual sin comprometer el crecimiento.”
Ricardo Domingo-Bretón |IATS-CSIC |@misPeces
Paralelamente, la presentación de Domingo-Bretón mostró cómo estas mismas formulaciones reconfiguran el microbioma intestinal, cutáneo y ambiental de la dorada.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que el tiempo y la estacionalidad tuvieron un efecto incluso mayor que la propia dieta sobre la estructura microbiana. Según los datos presentados, la variación temporal explicó un 23% de la reorganización del microbioma, frente al 6,6% asociado directamente a la dieta.
Aun así, las dietas experimentales generaron respuestas microbianas diferenciadas, especialmente tras la adaptación a las nuevas formulaciones.
“El microbioma deja de ser solo un objeto de estudio académico y empieza a convertirse en una herramienta de monitorización fisiológica en granja.”
El estudio también identificó una microbiota “core” relativamente estable, compuesta por 20 géneros bacterianos persistentes a lo largo del ciclo productivo y capaces de representar entre el 49% y el 64% del microbioma total.
Uno de los aspectos más innovadores fue la conexión entre microbioma del pez y ambiente de cultivo. La investigación mostró que ciertas fracciones microbianas compartidas entre agua, piel y mucus intestinal podrían utilizarse como herramientas no invasivas para monitorizar el estado fisiológico del pez.

