Santiago de Compostela 10/06/2010 – La Asociación Empresarial de Productores de Acuicultura Marina (APROMAR) ha realizado para sus asociados, un análisis sobre la aplicación de la recientemente formulada Ley General de Pesca y Acuicultura de Chile (LGPA), que entró en vigencia el pasado abril.
Según explicó el gerente de APROMAR, Javier Ojeda, a misPeces.com, se trata de un trabajo que sirve para “aprender sobre la dura experiencia que está enfrentando un país como Chile, que es pionero y modelo en el desarrollo de la acuicultura, y que actualmente vive una dura crisis de viabilidad del sector, no tanto por aspectos comerciales, sino de sanidad de los animales”.
El análisis de la normativa ha sido elaborado por Fernando Otero Lourido, responsable de medio ambiente de APROMAR y gerente de AROGA, y aborda la protección sanitaria en la nueva Ley de Pesca y Acuicultura de Chile.
En el documento señala que como resultado, en ese crítico contexto de la ISA, “queda patente la voluntad de la Administración - con el consenso del propio sector acuicultor - de ser rigurosos en la ordenación de la gestión del sector, a través de una muy planificada organización y un ulterior control administrativo tanto de los espacios (“zonificación del borde costero”) como de los propios viveros y polígonos".
Añaden que esa gestión también se aplica a las instalaciones ya implantados y a las futuras concesiones, "con una clara determinación de focalizar el seguimiento del sector en los aspectos sanitarios y medioambientales, a través de un paquete de medidas que en conjunto van a suponer un desembolso importante para los productores".
En ese sentido, el sector chileno ha estimado que la aplicación de la nueva normativa va a suponer un incremento del 30 por ciento en los actuales costes productivos.
Al respecto, Ojeda sostuvo que es primordial concientizar al sector acuicultor español acerca de los riesgos que se pueden enfrentar en el ámbito de la sanidad animal, e informar a la Administración sobre casos puntuales, como es el de Chile, y las medidas que han tomado para reactivar la acuicultura y solucionar la problemática que actualmente viven.
Por ello, “es importante que las autoridades nacionales conozcan esta experiencia para que enfoquen correctamente la normativa que afecta al sector, tanto a nivel nacional, como en las Comunidades Autónomas y también a nivel europeo”, aseguró Ojeda.
Cabe recordar que en el año 2007, Chile sufrió una de las mayores crisis sanitarias de su historia, provocada por el brote de virus de la Anemia Infecciosa del Salmón (ISA), que afectó dramáticamente al cultivo de salmón del Atlántico, principal especie criada en el país latinoamericano. En dos años, las instalaciones productivas se redujeron a la mitad, de 344 en 2007 a 174 centros de cultivo en 2009.
Según las proyecciones de la Asociación de la Industria del Salmón de Chile, SalmonChile A.G., para 2010 se espera que la producción de esta especie se reduzca en un 40 por ciento aproximadamente, lo que significarían retornos por 1.300 millones de dólares, una cifra muy reducida al comparar que desde el año 2006 esta industria generaba ingresos que sobrepasaban los 2.000 millones de dólares.

