La acuicultura española reclama al Gobierno una línea de ayudas directas que compense el aumento de sus costes de producción provocado por la crisis de Oriente Próximo, después de que las medidas aprobadas específicamente para afrontar los sobrecostes de la flota pesquera no hayan incluido una compensación equivalente para las empresas acuícolas.
APROMAR considera especialmente relevante esta diferencia porque la Comisión Europea activó el pasado 16 de abril el mecanismo de crisis del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA), que permite expresamente a los Estados miembros compensar a los productores acuícolas por pérdidas de ingresos y costes adicionales derivados de la crisis.
La decisión europea tiene efectos retroactivos desde el 28 de febrero de 2026 y deja en manos de cada Estado la decisión de activar y gestionar esas compensaciones con cargo a su programa FEMPA.
El principal problema señalado por la patronal española no es el combustible, sino el encarecimiento del pienso, que representa entre el 60% y el 65% del coste de producción en especies como dorada, lubina, rodaballo o trucha.
Según los datos aportados por APROMAR, su precio ha aumentado entre un 15% y un 20% desde marzo, en un contexto de subida de la energía, los fletes y las materias primas internacionales.
Además, como advierte la Asociación, reducir la alimentación para ajustar los costes podría afectar al crecimiento y bienestar de los peces. Mientras que trasladar íntegramente el incremento del precio a la venta es complicado en un mercado nacional fuertemente abastecido por producto importado.
La reivindicación surge después de que se confirme que el Gobierno central haya dejado fuera las ayudas directas destinadas a compensar sobrecostes en la acuicultura, mientras que sí las ha establecido para la flota pesquera.
En su queja, señala específicamente la exclusión del gasóleo utilizado por las embarcaciones auxiliares de acuicultura. La patronal califica esta diferencia de trato como un «agravio muy grave» y reclama que el MAPA tenga en cuenta también la estructura específica de costes de las granjas de peces, donde el impacto económico de la crisis se concentra principalmente en la alimentación.
La cuestión adquiere mayor relevancia porque la propia Comisión reconoce que las perturbaciones energéticas y comerciales derivadas de la crisis están teniendo un impacto material sobre pesca y acuicultura y habilitó precisamente el FEMPA para compensar esos costes adicionales.
El contraste con otros Estados miembros constituye otro de los argumentos de APROMAR
La Comisión Europea ha autorizado ya programas nacionales que incluyen expresamente a empresas acuícolas. Francia obtuvo en junio la aprobación de un régimen de 212 millones de euros destinado a empresas agrícolas y acuícolas afectadas por el encarecimiento del combustible.
Irlanda, otro de 15 millones de euros para empresas pesqueras y acuícolas; y Suecia recibió en julio autorización para un programa de aproximadamente 149 millones de euros que incluye agricultura, pesca y acuicultura.
En este último caso, las subvenciones directas pueden cubrir el 85% del incremento estimado del coste del combustible para las empresas pesqueras y acuícolas.
APROMAR señala asimismo que Croacia, Malta, Italia y Alemania han activado instrumentos dentro del marco europeo, aunque el alcance y los beneficiarios concretos difieren entre los distintos regímenes nacionales.
Estas actuaciones son posibles, además del FEMPA, gracias al Marco Temporal de ayudas de Estado por la crisis de Oriente Próximo (METSAF), aprobado por la Comisión Europea el 29 de abril y vigente hasta el 31 de diciembre de 2026.
El marco permite a los Estados miembros conceder ayudas a determinados sectores afectados por el aumento de costes y contempla compensaciones de hasta el 70% de los costes adicionales de combustible y fertilizantes, cuando estos se acrediten a nivel del beneficiario, así como determinadas ayudas de hasta 50.000 euros por los costes adicionales de combustible.
Para la acuicultura española, sin embargo, la vía que APROMAR considera especialmente adecuada para abordar el pienso es el mecanismo de crisis del FEMPA: la decisión europea permite compensar tanto pérdidas de ingresos como costes adicionales sufridos por los operadores de pesca y acuicultura como consecuencia de la perturbación del mercado.
APROMAR pide por ello al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que abra una línea específica para compensar a las empresas acuícolas por el sobrecoste del pienso con cargo al mecanismo de crisis del FEMPA, que la complemente cuando sea necesario mediante ayudas nacionales compatibles con el METSAF y que establezca una tramitación ágil.
«Los acuicultores producimos alimentos saludables y sostenibles y sufrimos la misma crisis que los agricultores y los pescadores. No tiene sentido que se nos excluya, y menos aun cuando nuestros competidores directos europeos ya reciben apoyo de sus gobiernos», señala Javier Ojeda, gerente de APROMAR.
La decisión corresponde ahora al Gobierno español: el marco comunitario ya permite compensar a la acuicultura, pero su aplicación depende de que España decida movilizar los instrumentos disponibles para el sector.

