Seguramente si usted ha contactado alguna vez por internet con un proveedor de servicios para el hogar, bien sea un seguro, el suministro de la luz, o simplemente para realizar la reserva de un hotel a través de la web, se haya encontrado conversando con una máquina. Este método de conversacional denominado chatbot, y que le parece algo muy futurista y de serie de Netflix, forma parte ya de nuestro día a día.
Lo que comenzó siendo uno de los primeros servicios de Inteligencia Artificial por texto en la década de los años sesenta del siglo XX, y algo excepcional, con la próxima irrupción del 5G en nuestras vidas será lo habitual.
En acuicultura, la creciente integración de sistemas de sensorización con aplicaciones para la monitorización de parámetros, a la que algunos erróneamente llaman Acuicultura 4.0, es una Acuicultura 3.0. La verdadera Acuicultura 4.0 llegará cuando las máquinas sean capaces de analizar y hacer una predicción de los datos proporcionados en tiempo real con una toma de decisiones mucho más eficaz. Además, estos sistemas deberán ser capaces de aprender sobre la marcha cuales son las mejores condiciones de bienestar de los peces y de su rendimiento.
Aunque son todavía cuestiones que deberán alcanzarse en un futuro próximo, el control de esos datos a través las soluciones conversacionales hombre-máquina (chatbot) son hoy en día fácilmente integrables. De esta manera, la interacción con la interface será más fácil y cómoda, como ya ocurre en el entorno doméstico.
Se conseguiría mejorar la experiencia de usuario, se ganaría tiempo, ya que se podría controlar el sistema de forma remota y permitiría al sistema el aprendizaje automático para resolver problemas de lectura del sensor y proporcionar un mejor análisis y predicción.

