Mundial 06/07/2015 – Los vehículos aéreos no tripulados, cuyo desarrollo tecnológico se ha extendido en el uso militar desde hace dos décadas, están llamados a convertirse en una herramienta más de la industria. Sin embargo, no parece probable que la extensión de su uso sea en el corto plazo, al menos en el caso de la acuicultura.
En misPeces los venimos utilizando desde hace algo más de un año este tipo de drones para nuestras filmaciones de las instalaciones acuícolas en tierra en Andalucía. Las imágenes ya están disponibles en varios vídeos que hemos elaborados sobre empresas e instituciones del sector. Más abajo incluimos algunos enlaces de utilidad.
En primer lugar, para que este tipo de aparatos se implante en cualquier industria de manera masiva, el coste beneficio debe ser mucho mayor que el que ahora se obtiene.
Además, deben aportar nuevos servicios y necesarios para un sector, o representar un abaratamiento de los servicios que ya existen.
Entre los cuellos de botella observados se encuentran la autonomía del aparato. Uno de los usos interesantes podría ser el de vídeo vigilancia, sin embargo, sería necesaria más autonomía de vuelo mayor. Hasta ahora, los prototipos más extendidos de cuadricópteros y octocópteros suelen tener una duración en vuelo de 20 minutos, y eso sin el peso extra de una cámara.
Se plantean también como posibilidad para que sean utilizados para espantar aves. En este caso, y si dejamos atrás el problema de autonomía de vuelo el inconveniente que se plantea está relacionado con colisiones fortuitas ¿Qué pasaría en el caso de impacto con una especie protegida?
Además, los drones no están diseñados de forma robusta, ya que se debe minimizar el peso de estos aparatos por razones obvias. Podría ocurrir también que cayeran al agua y en este caso, el componente más caro de los drones es la electrónica.
La climatología adversa como la lluvia imposibilitan la capacidad de vuelo. Al igual que vientos superiores a los 30 km/h, algo habitual en zonas litorales.
También es importante considerar el sistema de geo-posicionamiento y las posibles pérdidas de señal y los cambios normativos.
Si a esto sumamos que la información más importante se encuentra debajo del agua, lo más recomendable sería seguir investigando posibilidades en el ámbito de los submarinos no tripulados.
El abaratamiento de la tecnología permite buscar alternativas de trabajo en los vehículos de observación submarina a costes asequibles y comercializables.
Las principales tareas que podrían tener este tipo de aparatos se relacionan con las labores de observación y de vigilancia, así como la de tareas rutinarias en las que se puedan prescindir de la presencia humana.

