Carlos Unamunzaga, gerente general Fitoplancton Marino SL /@misPeces
Bruselas 22/04/2019 – De las 20.000 especies conocidas microalgas que existen en el mundo, sólo 10 se cultivan y producen para ser usadas como alimento en Europa. Uno de los principales motivos, y cuello de botella, según la Asociación Europea de Biomasa de Algas (EABA) la férrea regulación que se ejerce sobre los Nuevos Alimentos (Novel Food) y la industria de algas y microalgas.
Por eso, y con objeto de abordar la problemática de los Nuevos Alimentos de microalgas, y buscar vías que permitan destrabar la actual situación, desde EABA han organizado un taller los días 22 y 23 de mayo en Bélgica, Bruselas. Este taller estará presidido por el experto español Carlos Unamunzaga, gerente general de Fitoplancton Marino SL, quien ha liderado el primer Nuevo Alimento de microalgas de Europa y que hoy en día se comercializa como Plancton Marino, la marca que promociona el reputado chef del Mar, con cuatro estrellas Michelin, tres por su restaurante A Poniente, y una por A Levante.
El programa del taller está organizado a través de seis paneles de expertos que, analizarán y debatirán sobre la situación de los Nuevos Alimentos de microalgas. El debate abordará tanto el plano regulatorio, el económico y el investigador. También, bajo los denominados “casos de estudio” se analizarán 6 especies de microalgas: Arthrospira, Chlorella, Aphanizomenon, Tetraselmis, Odontella y Nannochloropsis.
Contar con productos de microalgas comercializables, según señalan, facilitaría mejorar el valor y aumentar el volumen de producción, con el consiguiente crecimiento del sector.
La falta de una regulación adecuada, añaden, no ha permitido que los esfuerzos en investigación se hayan visto traducidos en el mercado. Según indican, durante los últimos 30 años, más de 50 proyectos de investigación han sido financiados con 200 millones de euros por la Unión Europea para el estudio de las microalgas y macroalgas. Estos proyectos han proporcionado una amplia gama de resultados exportables, pero muy pocos llegaron al mercado “debido a problemas regulatorios como la aprobación de nuevos alimentos”.
La rentabilidad del cultivo de microalgas es dependiente de la eficiencia y la escala de las tecnologías de producción, por ello, y con la actual regulación, las principales y obvias aplicaciones son alimentos y piensos; con una mejor regulación, señalan, otras como combustibles, productos químicos, bioplásticos y tinta industrial también se beneficiarían.
Tal y como recuerdan, el logro de la producción a gran escala comienza con proyectos piloto y de pequeña dimensión y requiere varios años. Esto significa que el proceso de ampliación debe comenzar con productos de valor agregado para alimentos y piensos que puedan sostener el negocio durante la ampliación, “reduciendo el período de valle de la muerte para las empresas”.

