REGULACIÓN | SOSTENIBILIDAD

Chile simplifica la incorporación de macroalgas en centros salmoneros y abre una nueva etapa para la acuicultura multitrófica

Santiago de Chile, 27/05/2026 |

Granja de salmón Atlántico en Chile

La Subsecretaría de Pesca y Acuicultura (Subpesca) ha establecido un nuevo marco técnico y administrativo que facilita la incorporación de macroalgas en centros de cultivo de salmónidos, eliminando una de las principales barreras regulatorias que dificultaban el desarrollo de proyectos de Acuicultura Multitrófica Integrada (AMTI) en el país.

La medida, respaldada por el Informe Técnico D.AC. N.º 219 de 2026 y recientes resoluciones administrativas, permitirá que las concesiones salmoneras integren cultivos complementarios de macroalgas sin necesidad de modificar íntegramente sus proyectos técnicos, un proceso que hasta ahora generaba retrasos y complejidad regulatoria para las empresas interesadas en desarrollar modelos productivos mixtos.

La Acuicultura Multitrófica Integrada propone combinar especies de distintos niveles tróficos dentro de un mismo sistema de cultivo. En este modelo, los peces generan nutrientes disueltos y materia orgánica que pueden ser aprovechados por organismos extractivos como las macroalgas, capaces de absorber parte del nitrógeno y fósforo presentes en el agua para su propio crecimiento.

Entre las especies potencialmente integrables figuran algas como el cochayuyo o el pelillo, con aplicaciones posteriores en alimentación, cosmética o bioproductos.

Desde el sector salmonero, la flexibilización normativa ha sido interpretada como un paso relevante para avanzar hacia esquemas de producción más diversificados y compatibles con las crecientes exigencias ambientales y sociales sobre la actividad acuícola en los fiordos australes.

Sin embargo, distintos especialistas recuerdan que la incorporación de macroalgas no garantiza automáticamente una mitigación efectiva de impactos ambientales. La eficacia real de estos sistemas dependerá de factores como la proporción entre biomasa de peces y algas, la hidrodinámica específica de cada fiordo, la velocidad de dispersión de nutrientes, el diseño operativo de los cultivos y la correcta cosecha de las macroalgas.

En sistemas mal dimensionados, el efecto ambiental podría ser limitado o incluso contraproducente si la biomasa algal no es gestionada adecuadamente.

El nuevo escenario abre así una etapa de validación técnica y económica para la acuicultura multitrófica en Chile.

Mientras las empresas evalúan la viabilidad operativa de integrar cultivos algales en sus centros, las autoridades deberán demostrar capacidad de seguimiento y fiscalización para verificar que estos modelos aporten beneficios ambientales medibles más allá de su valor conceptual o reputacional.

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