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Andalucía - Investigación

Científicos de la U. de Málaga identifican microorganismo probiótico para lenguado

lenguado-ieo-santanderLenguado (Solea senegalensis) /Archivo @misPeces

Málaga 29/04/2016 – Un equipo de científicos del grupo de Biocontrol y Profilaxis de Enfermedades en Acuicultura de la Universidad de Málaga, liderado por el catedrático Miguel Ángel Moriñigo, ha identificado un microorganismo, aislado a partir de la piel de dorada sana, que estimula el sistema inmunológico de los lenguados de acuicultura, favorece su crecimiento, y los hace menos susceptibles a infecciones, reduciendo la necesidad de recurrir a procedimientos terapéuticos basados en antibióticos.

Según lo explicado por Moriñigo a misPeces, primero se enfrentó este microorganismo con patógenos que afectan a esta especie. Posteriormente, el microorganismo en cuestión fue identificado como Shewanella putrefaciens Pdp11 (SpPdp11). “El citado probiótico también afecta la microbiota intestinal del lenguado, influyendo positivamente en la nutrición, el desarrollo del sistema inmune, así como en la activación de la expresión de genes relacionados con el estrés oxidativo”, señala. Además, indicó al respecto el investigador, “se ha podido demostrar un incremento a la resistencia de los peces en situaciones de estrés por cultivo en altas densidades de ejemplares. Todo esto podría mejorar las explotaciones de lenguados y mejorar su rentabilidad comercial”.

Estas investigaciones, que se iniciaron en el año 2002, han sido desarrolladas en colaboración con los equipos dirigidos por María Ángeles Esteban de la Universidad de Murcia; Inés García de la Banda, del Centro Oceanográfico de Santander del IEO; Javier Alarcón, de la Universidad de Almería; y María José Prieto, de la Universidad de Córdoba; y Juan Miguel Mancera, de la Universidad de Cádiz.

En la actualidad, el grupo está involucrado en la secuenciación del genoma del probiótico SpPdp11, para compararlo con el de otras cepas de la misma especie pero que en lugar de reportar beneficios provocan enfermedades.

A pesar de los avances alcanzados lamenta que este tipo de trabajos no haya interesado a la industria y se haya implicado en la investigación. El principal obstáculo para que esta investigación se materialice en un producto reside en los procesos de autorización sanitarios hasta registrado como apto para el consumo animal, que se calcula puede necesitar de una inversión próxima al millón de euros que por el momento la iniciativa privada no está dispuesta a asumir, según Moriñigo. Por ello, otra de las líneas de investigación que se plantean es comprobar los efectos del microorganismo muerto para comprobar si mantiene sus propiedades probióticas.


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