EE.UU. 06/02/2013 - Un buen sistema de recirculación debe controlar sus niveles de nitratos, ya que según un estudio realizado por científicos del Conservation Fund Freshwater Institute, en Virgina, Estados Unidos, niveles de 75 a 100 mg/L, una décima parte del recomendado, puede ser más perjudicial de lo que se pensaba.
Según los estudios en trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) criados en recirculación mostraron deformaciones cuando se sometieron a una exposición crónica a nitratos a los niveles anteriormente mencionados.
Durante las investigaciones, los científicos observaron un comportamiento anómalo en los peces cuando se fue aumentando el nivel de nitratos en el agua, debido a una reducción en la recirculación y un aumento de la alimentación.
En concreto, los síntomas más acusados fueron la natación más rápida de lo normal, la cual provoca mayor demanda de oxígeno, con ello, acumulación de ácido láctico en el tejido muscular, cansancio e incluso deformidades que contribuyen a la natación lateral.
Este comportamiento se achaca a anormalidades en sus vejigas natatorias o deformidades esqueléticas.
Los resultados fueron publicados en Aquacultural Engineering el pasado de otoño, en la que recomendaron bajar las concentraciones subletales, que son aquellas en las que los peces muestran comportamientos anómalos, de estrés, o rendimiento.

