NUTRICIÓN | SOSTENIBILIDAD

Circularidad, FCR y huella ambiental: la nueva ecuación del pienso acuícola

Global, 1/06/2026 | La incorporación de subproductos e ingredientes alternativos gana peso en la formulación acuícola, pero el sector empieza a exigir algo más que circularidad: rendimiento productivo, trazabilidad, huella ambiental y viabilidad económica

Nutricionista analizando ingredientes pienso

El futuro de los piensos circulares no se decidirá por su origen, sino por sus resultados. En acuicultura, reutilizar subproductos o incorporar ingredientes alternativos solo tendrá valor si permite mantener el rendimiento productivo, controlar la conversión alimenticia, reducir impactos verificables y producir pescado de forma saludable y competitiva.

La economía circular está ganando peso en la formulación de piensos acuícolas por su capacidad para aprovechar mejor los recursos, reducir pérdidas y disminuir la presión sobre materias primas primarias. Sin embargo, el debate empieza a desplazarse desde el relato ambiental hacia una pregunta más exigente para productores, nutricionistas y fabricantes: qué ocurre realmente cuando esos ingredientes llegan al pez, a la granja y al balance ambiental del sistema productivo.

Las dietas alternativas pueden mantener resultados productivos adecuados, pero no garantizan por sí solas una reducción automática de la huella de carbono. Este matiz obliga a diferenciar entre circularidad de origen y sostenibilidad ambiental demostrada.

Un ingrediente puede proceder de un subproducto o de una fuente secundaria y, aun así, no mejorar necesariamente el impacto final si su procesado, transporte, digestibilidad o eficiencia de conversión no acompañan.

Para el sector acuícola, esta distinción es cada vez más relevante. Los productores no necesitan únicamente piensos con una narrativa sostenible, sino soluciones que puedan defenderse con datos de crecimiento, FCR, salud intestinal, eficiencia proteica, trazabilidad, disponibilidad industrial y coste por kilo producido.

En un contexto de márgenes ajustados, presión regulatoria y exigencias crecientes de mercado, la sostenibilidad solo tendrá recorrido si se integra en la lógica productiva de la granja.

Este giro hacia la verificación también alcanza a los ingredientes marinos

La harina y el aceite de pescado, tradicionalmente situados en el centro del debate sobre la sustitución de materias primas, empiezan a reivindicar su papel desde una lógica más circular cuando proceden de subproductos pesqueros y se acompañan de datos ambientales comparables.

En esta línea, Brett Glencross, director técnico de IFFO (Organización de Ingredientes Marinos), ha defendido que el uso de metodologías de análisis de ciclo de vida permite aplicar un conjunto común de reglas y evitar que las cargas ambientales “simplemente se transfieran de un producto a otro”.

El avance ya empieza a trasladarse al plano industrial. Austral Group se ha convertido en el primer productor peruano en registrar la evaluación de ciclo de vida de su harina y aceite de pescado como datos de marca en el Global Feed LCA Institute, un movimiento que refuerza la idea de que la sostenibilidad de los ingredientes marinos también tendrá que apoyarse en métricas verificables.

La próxima etapa de la nutrición acuícola estará marcada por esta convergencia entre circularidad, rendimiento y verificación y los productores deberán exigir que cada materia prima demuestre origen verificable, funcionalidad nutricional, eficiencia productiva, huella ambiental y viabilidad económica dentro de la formulación final.

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