Murcia 03/08/2010 - El equipo de cultivo de túnidos del IEO, liderado por los investigadores del Centro Oceanográfico de Murcia, Fernando de la Gándara y Aurelio Ortega, contará con la colaboración del investigador japonés Manabu Seoka proveniente de la Universidad nipona de Kinki.
Según información a la que ha tenido acceso misPeces.com, la incorporación de Seoka se va a propiciar gracias a un convenio firmado entre la consejería de Agricultura y Agua de la Región de Murcia, la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), y varias Cajas de Ahorro de la Región de Murcia.
En este sentido, el consejero de Agricultura y Agua de Murcia, Antonio Cerdá, tras la firma del acuerdo ha manifestado que este convenio "va a sentar escuela" para otras regiones europeas en los estudios sobre la cría de atún rojo en cautividad, una actividad que se inició en la Región de Murcia en el año 1995 y "desde entonces ha ido perfeccionando el sistema de explotación"
Por su parte, los coordinadores del equipo de cultivo de túnidos del IEO consideran que la incorporación de Seoka “va a suponer un empuje en la consecución de los objetivos previstos, que tienen como meta final el cultivo integral del atún rojo”.
“También supone la revalidación del apoyo que viene teniendo de parte del Grupo Ricardo Fuentes, líder mundial en la producción de atún rojo de granja, y de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, tándem al que se incorpora ahora la Universidad Politécnica de Cartagena”, señalaron.
Cabe recordar que las investigaciones que realizan en el IEO con atún rojo, líder europeo en esta materia, trabajan hace más de 10 años en la domesticación del atún rojo y otros escómbridos, como el bonito atlántico Sarda sarda, participando y coordinando numerosos proyectos de investigación, tres de ellos de los Programas Marco de la Unión Europea.
A lo largo de estos 10 años, el equipo ha conseguido grandes avances en el conocimiento de la reproducción, el cultivo larvario y la alimentación de esta especie, con hitos importantes como el control de la reproducción en cautividad, con la obtención de puestas masivas, el cierre del ciclo biológico en cautividad del bonito atlántico, el avance en el conocimiento del cultivo larvario, y en el desarrollo de dietas formuladas para su alimentación, más respetuosas con el medio ambiente.

