Roma 19/03/2018 - El comercio mundial de moluscos bivalvos se afianza bajo la imagen de ser productos saludables y procedentes de un tipo de acuicultura amigable con el medio ambiente, hasta el punto de atraer a nuevos consumidores, según el último informe de Globefish, sitio estadístico de la FAO.
El comercio internacional de moluscos bivalvos está restringido a un numero limitado de especies, ya que la mayoría se comercializan localmente. Dentro de los productos que entran en el circuito del comercio internacional están el mejillón verde de Nueva Zelanda y el mejillón de Chile, siendo los países de la Unión Europea los principales destinos, con alrededor del 70 por ciento de las importaciones totales.
La industria chilena de mejillón alcanzó en 2017 un año récord al producir 300.000 TM, desbancando por primera vez en la historia a Galicia y España – estancados en las 250.000 TM - como el segundo mayor productor. El pódium mundial lo seguirá ocupando China con 800.000 TM anuales de producción y un mercado interno suficientemente importante como para absorber estos volúmenes y convertirse en importadores.
La industria chilena de mejillones se localiza al sur del país, en la Región X y se caracteriza por tener un mercado interno débil, lo que les obliga a desarrollarse en el mercado internacional, siendo el principal exportador de mejillones del mundo.
Según el informe de Globefish, tras el aumento de la producción chilena en 2017, las exportaciones crecieron un 20 por ciento en los primeros 9 meses, hasta alcanzar las 66.000 TM. Sus mercados tradicionales son España y Estados Unidos que mantuvieron fuertes sus importaciones. China es, desde 2015, importador de mejillones chilenos aunque todavía en pequeñas cantidades, 700 TM en los primeros 9 meses de 2017.
Las exportaciones de mejillón chileno a España se vieron incrementadas en 27 por ciento entre enero y septiembre de 2017 en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Para enfrentar este desafío los productores españoles diversificaron sus mercados a través de mayores envíos de producto fresco hacia Francia y productos precocinados para el mercado nacional con mayor valor añadido.
Por su parte, en Francia se ha producido una diferenciación en rangos de precios entre el mejillón español más asequible y el bouchot francés que suele entrar en una categoría superior con precios de 5 euros por kg.

