Málaga 06/07/2010 - La producción acuícola en Málaga cayó un 53,9 por ciento en 2009, en comparación con el ejercicio anterior, según explicó la delegada provincial de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, Mónica Bermúdez.
El pasado año se registró un total de 595 toneladas frente a las 1.103 de 2008. Este algo más de medio millar supuso una facturación de unos 2,4 millones de euros.
Tal y como detalló Bermúdez, de la producción total, 345 toneladas fueron de peces, concretamente, 10 toneladas de dorada y el resto de lubina, siendo inexistente la producción de rodaballo y corvina durante 2009. Esta cifra de producción se tradujo en 2,1 millones de euros, mientras que las 250 toneladas restantes, fueron de moluscos —cien por cien mejillones—, y representaron en valor 240.000 euros.
La delegada provincial destacó que la acuicultura “es un sector prometedor, emergente, pero que aún no ha despegado en nuestra provincia, aunque con un futuro a corto plazo”.
En este punto, detalló que la provincia cuenta con un total de siete piscifactorías, de las que dos se dedican a la cría de mejillón y se ubican en Marbella y Caleta de Vélez; tres a la dorada y lubina, en Benalmádena, Málaga y Marbella; una al rodaballo, en Estepona, donde se encuentra instalada otra de estas estructuras marinas dedicada a la cría de la zamburiña. Además, existen otras nuevas granjas cuyas instalaciones se encuentran en trámite.
Asimismo, manifestó que los cultivos marinos, y más concretamente la piscicultura en jaulas flotantes —como las instaladas en Benalmádena y Málaga—, son ya "una realidad en nuestras aguas, despertando este sector, junto con el cultivo de mejillón mediante sistemas de bateas flotantes —en Caleta de Vélez—, enormes expectativas de futuro y dedicándosele cada día mayores esfuerzos tanto económicos como de investigación".
Para la delegada provincial, las aguas de las costas de Málaga poseen unas características oceanográficas especialmente idóneas para el cultivo de peces y moluscos en mar abierto, pues, entre otros, cuenta con un adecuado perfil térmico, abundancia de semilla de bivalvos o ausencia de contaminación industrial.
A su vez, posee una nutrida red de puertos pesqueros, los cuales sirven de base en tierra para las operaciones acuícolas, tal y como destacó Bermúdez.
Esto, unido a los hábitos alimenticios de los españoles, tradicionales consumidores de productos del mar, con un consumo de más de 30 kilogramos por habitante al año, y a la gran demanda de productos pesqueros que supone el grueso de la población que reside en la Costa del Sol, "ha llevado a la provincia de Málaga a convertirse en una de las principales zonas del litoral andaluz con mayor potencial de producción de alimentos destinados al consumo humano procedentes de la acuicultura marina", apuntó.

