Por A. Güelfo, editor de misPeces y M. Manchado, investigador del IFAPA.
La dorada y la lubina se han convertido, gracias a los esfuerzos de las empresas, los científicos y del apoyo de la Administración, en especies con un alto grado de desarrollo industrial. Sin embargo, no todo está logrado, tal y como señala el propio sector productivo que sigue demandando más investigación para recuperar la productividad perdida en los últimos años, y que lo ha puesto de manifiesto en sucesivos foros y encuentros donde han coincidido ciencia y empresa. Véase como ejemplos el último Congreso Nacional de Acuicultura o el Congreso Europeo de Acuicultura de San Sebastián.
Por ello, se hace necesario seguir apostando por la investigación de esta especies que permita asegurar su futura consolidación, la cual aun no ha llegado por lo anteriormente expuesto.
En contraposición a esta necesaria consolidación está la idea que en algunos estamentos se defiende de la necesidad de diversificar la acuicultura española con nuevas especies. Así, por ejemplo, en diversos informes se argumenta que la actividad acuícola en España “se ha desarrollado concentrando el cultivo en muy pocas especies” y apuntan a que “se hace necesario desarrollar líneas de trabajo que contribuyan a la diversificación de las especies”.
¿Acaso esto no es así en el resto del mundo? ¿Qué me dicen de Noruega o Chile?, países que son potencia en la piscicultura mundial por su sector salmonicultor, y que gracias a las inversiones en I+D mantienen el liderato en la producción del salmón Atlántico. Estos países, en la medida de sus posibilidades y recursos, no escatiman una corona o un peso en seguir investigando para mejorar los rendimientos de su especie estrella.
En España, en los últimos años, se han incorporado al catálogo de especies el lenguado o la corvina. Estas especies de alta proyección demandan nuevas tecnologías y soluciones para alcanzar crecimientos industriales, a las que hay que incluir la necesaria participación de los fabricantes de alimentos, ya que sin la incorporación de estos en el proceso, dificilmente se puede industrializar una especie piscícola.
¿De verdad necesitamos seguir diversificando de forma continua en nuevas especies? Los recursos no son infinitos, y menos en estos tiempos. Si no prestamos la atención necesaria a estas especies corremos el riesgo de perder la oportunidad de consolidarlas en el mercado y seguiremos invirtiendo en nuevos proyectos que difícilmente serán aceptados por las empresas y llegarán al consumidor.
Aunque el conocimiento en la biología de nuevas especies pueda ser de alto interés científico y para la sociedad en general, la acuicultura requiere que reunamos todos los esfuerzos humanos, técnicos y económicos para resolver los principales problemas que amenazan los cultivos de las principales especies, como la dorada y la lubina, y tratar de impulsar aquellas nuevas especies tales como el lenguado y la corvina con alto interés empresarial, y que en los últimos años, han ocupado un sitio en nuestra acuicultura.
De esta forma, podremos consolidar un sector competitivo y moderno, priorizando una acuicultura sostenible y respetuosa con el medio ambiente, pero al mismo tiempo cargada de futuro y como fuente de empleo.



