Las Palmas de Gran Canaria 20/07/2012 - A pesar de los grandes recortes que está sufriendo la investigación española, el macroproyecto de la Plataforma Oceánica Canaria, Proclan, seguirá adelante ya que la última previsión es que comience su construcción en unos meses y que esté disponible durante 2013.
Han sido necesarios cinco años de trámites hasta que definitivamente el Gobierno Canario ha adjudicado la construcción a la UTE compuesta por Acciona y Lopesan con un presupuesto de 22 millones de euros inicial.
Desde hace cinco años y a falta de una plataforma en el mar, el personal técnico e investigador se encuentra en la sede del Instituto Canario de Ciencias Marinas, dependiente de la Agencia Canaria de Investigación, Innovación y Sociedad de la Información (Aciisi), la institución que gestiona este sector en la comunidad autónoma.
Plocan es una de las patas del denominado Polo Marino de Taliarte, un área en la que se ha logrado concentrar en los últimos años la investigación dirigida al mar, del que los expertos vaticinan aún no ha mostrado ni una mínima parte de todo su potencial futuro.
Plocan viene por tanto a sumarse junto con el ICCM, el Banco Español de Algas del Centro de Biotecnología Marina de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), y el Parque Científico Tecnológico Marino de Taliarte, en un polo científico marino de primer en el que ya ha empezado a hacerse, ciencia de calidad, exportable y capaz de proponer alternativas productivas que revolucionen la actividad económica de Gran Canaria y de todo el Archipiélago.
La Plataforma será un banco de pruebas para investigar el medio marino, una infraestructura que estará al servicio de toda la comunidad científica y tecnológica nacional y abierta a la colaboración internacional.
Desde ella se facilitará el acceso al océano profundo, hasta 3.000 metros, utilizando y operando diferentes vehículos y maquinaria de trabajo submarino. También se usarán instrumentos para observar, producir, aprovechar recursos o instalar servicios en profundidades hasta ahora solamente posibles para la industria de prospección y extracción de hidrocarburos.
Se pretende que sea una estación autónoma desde el punto de vista energético y que esté dotada de los servicios para la actividad científica y la vida a bordo con una capacidad máxima que podría situarse en las 80 personas.

