Tarragona 23/05/2012 - Investigadores del Instituto de Investigación y Tecnologías Agroalimentarias (IRTA) de Cataluña, han participado en el diseño de un protocolo de vigilancia ambiental de los cultivos marinos en jaulas flotantes. Con esta metodología, los expertos, persiguen conocer con más detalle el impacto que las instalaciones pueden causar en el medio ambiente.
Según la información facilitada por el IRTA, en este proyecto se ha contado con la participación de 10 empresas del sector, distribuidas a lo largo del litoral, cuya colaboración y debido al carácter heterogéneo de los requisitos de cada explotación, se han podido unificar las pautas a seguir en un plan de vigilancia aplicable a todo el territorio español.
Durante la investigación, añaden, se han analizado los fondos sedimentarios y la columna de agua de los cultivos estudiados, y se han identificado las regiones españolas con mayor valor ecológico.
De los resultados obtenidos, concluyen los investigadores que en condiciones de mar abierto, existe una rápida dilución y dispersión de los nutrientes tras el proceso de alimentación, por lo que no afectaría de forma significativa el medio ambiente".
No obstante, añaden, "sería necesario controlar los efectos sobre la producción de microalgas y la calidad del agua, en aquellos casos donde exista una alta concentración de instalaciones de cultivo o en condiciones poco propicias para la dispersión de los residuos, como en el caso del amonio y los fosfatos.
Además, en el estudio, se han establecido algunos de los criterios de vigilancia ambiental, como el realizar una adecuada selección de los emplazamientos, y una correcta planificación y evaluación del impacto ambiental de los cultivos.
Esta investigación se encuentra dentro del marco del proyecto de investigación "Selección de indicadores, determinación de valores de referencia, diseño de programas y protocolos de métodos y medidas para estudios ambientales en acuicultura marina", financiado por JACUMAR dentro del Plan Nacional de Cultivos Marinos.
Además del IRTA, dicho proyecto contó con la participación del Instituto Canario de Ciencias Marinas (ICCM), el Departamento de Química de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), la Dirección General de Pesca y Acuicultura de la Junta de Andalucía, el Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (IMIDA), el Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante, el Centro de Investigaciones Marinas (CIMA) y el Departamento de Biología Celular y Ecología de la Universidad de Santiago de Compostela.

