PRODUCCIÓN PIENSOS

El Mediterráneo consolida su producción de pienso acuícola con Turquía como motor y la UE en fase de estancamiento

Piensos gránulos engorde

La producción de pienso para acuicultura en el Mediterráneo muestra una evolución desigual en 2025, marcada por el liderazgo creciente de Turquía frente a la estabilidad de los principales países productores de la Unión Europea. Según los últimos datos del informe Alltech Agri-Food Outlook 2026, la región mantiene un volumen relevante, aunque con dinámicas claramente diferenciadas entre países. 

Turquía se consolida como el principal productor de la zona con 780.000 toneladas, una cifra que supera ampliamente la suma de España, Italia, Grecia y Portugal. A distancia se sitúan Grecia, con 220.000 toneladas, y España, con 190.000 toneladas, mientras que Italia alcanza las 150.000 toneladas y Portugal se mantiene en niveles más modestos con 60.000 toneladas. 

Más allá del reparto actual, la evolución reciente confirma una tendencia de fondo: el Mediterráneo comunitario muestra un crecimiento limitado, mientras que Turquía mantiene una trayectoria expansiva apoyada en su modelo exportador. En el caso de España, la producción apenas ha variado en los últimos años, pasando de unas 180.000 toneladas en 2023 a niveles cercanos a las 190.000 toneladas en 2025, lo que refleja una situación de estabilidad sin cambios estructurales relevantes. Italia, por su parte, se mantiene prácticamente estancada en torno a las 150.000 toneladas desde hace varios ejercicios. 

País Producción (t) Peso (%)
Turquía 780.000 55,7%
Grecia 220.000 15,7%
España 190.000 13,6%
Italia 150.000 10,7%
Portugal 60.000 4,3%
Total 1.400.000 100%

Fuente: elaboración propia a partir de datos de Alltech Agri-Food Outlook 2026.

Este comportamiento se alinea con la evolución general del sector en Europa, donde tras una caída en 2023, la producción de pienso acuícola mostró una ligera recuperación en 2024, sin que ello suponga un cambio de tendencia a largo plazo. El crecimiento observado responde en gran medida a ajustes operativos y mejoras de eficiencia, más que a una expansión real de la producción. 

En este contexto, el Mediterráneo se configura como una región dual. Por un lado, Turquía representa un modelo de crecimiento basado en la intensificación productiva y la orientación a mercados internacionales. Por otro, los países de la Unión Europea operan en un entorno más maduro, condicionado por factores regulatorios, ambientales y de coste, que limitan su capacidad de expansión.

De cara a los próximos años, esta divergencia podría acentuarse. Mientras la demanda global de productos acuáticos sigue creciendo, la competitividad del Mediterráneo europeo dependerá menos del aumento de volumen y más de su capacidad para mejorar la eficiencia, diferenciar producto y sostener márgenes en un entorno cada vez más exigente.

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