ANÁLISIS | SOSTENIBILIDAD

Menos emisiones que el pollo o el cerdo: el Banco Mundial corona a la acuicultura como la proteína animal más sostenible

Global, 20 April 2026 | El Banco Mundial concluye que la acuicultura no solo es la proteína animal con menor impacto ambiental en la actualidad, sino también una de las principales palancas para alimentar a una población creciente sin comprometer los recursos del planeta

Lubina en cama de hielo

La acuicultura moderna se consolida como la forma más sostenible de producir proteína animal a nivel global. Así lo confirma el informe Harnessing the Waters del Banco Mundial, que sitúa al pescado de cultivo como el sistema con menor huella ambiental entre todas las proteínas animales, por delante incluso del pollo, el cerdo o el vacuno.

El documento desmonta algunos de los estigmas históricos asociados al sector y concluye que la acuicultura presenta las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) más bajas por kilogramo de producto comestible. Según el análisis comparativo incluido en el informe —basado en datos de Our World in Data—, el pescado de cultivo registra una intensidad de emisiones inferior a la de las carnes terrestres, incluyendo aquellas consideradas más eficientes como el pollo .

Más allá del carbono, el Banco Mundial subraya que esta ventaja responde a una combinación de factores estructurales. Entre ellos destacan una mayor eficiencia en la conversión del alimento, un uso más limitado de recursos como tierra y agua, y la posibilidad de producir proteína en entornos marinos sin competir directamente con la agricultura terrestre. En un contexto de creciente presión sobre el uso del suelo, esta característica posiciona a la acuicultura como una solución estratégica para la seguridad alimentaria global.

El informe pone especial énfasis en los sistemas de bajo nivel trófico y en la acuicultura no alimentada, como el cultivo de moluscos y algas.

Estas producciones no solo reducen aún más la huella ambiental, sino que pueden generar beneficios adicionales al actuar como sumideros de carbono, contribuyendo activamente a la mitigación del cambio climático mediante la absorción de CO₂ y la mejora de los ecosistemas acuáticos .

Asimismo, el Banco Mundial destaca el potencial de la acuicultura integrada y multitrófica como una solución basada en la naturaleza. Este enfoque permite reciclar nutrientes, reducir emisiones y avanzar hacia modelos productivos alineados con la economía circular, al tiempo que abre la puerta a nuevas fuentes de ingresos vinculadas a créditos de carbono y servicios ecosistémicos .

En paralelo, el informe reconoce que algunos de los impactos negativos históricos del sector, como la deforestación de manglares asociada a la camaronicultura en décadas pasadas, han sido significativamente mitigados. La mejora de las regulaciones, junto con avances tecnológicos y programas de restauración, han reducido de forma notable estos riesgos, consolidando una transición hacia prácticas más sostenibles.

En este contexto, el Banco Mundial concluye que la acuicultura no solo es la proteína animal con menor impacto ambiental en la actualidad, sino también una de las principales palancas para alimentar a una población creciente sin comprometer los recursos del planeta. Su desarrollo futuro, no obstante, dependerá de mantener el equilibrio entre crecimiento productivo, innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental.

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