Un estudio realizado por investigadores de Nofima sobre la percepción de los consumidores concluye que muchos europeos reaccionan negativamente ante ingredientes sostenibles utilizados en el pienso del salmón cuando estos se presentan sin contexto ni explicación.
El hallazgo es especialmente relevante en un momento en que la acuicultura busca reducir su dependencia de harina y aceite de pescado mediante proteínas alternativas y coproductos de la economía circular.
La investigación, realizada en Francia y Reino Unido —dos de los mayores mercados europeos para el salmón noruego— muestra que la mayoría de los consumidores desconoce qué comen realmente los salmones de cultivo. Aunque aproximadamente el 70% del pienso actual ya está compuesto por ingredientes vegetales, pocos participantes identificaron las plantas como componente principal de la dieta del salmón.
Sin embargo, el aspecto más significativo del estudio no es el desconocimiento del consumidor, sino cómo cambia su percepción cuando se revelan los ingredientes del alimento.
Más transparencia no implica mejor aceptación
Cuando los participantes evaluaban el salmón sin información sobre el pienso, la percepción era claramente más positiva. El producto era considerado más saludable, más aceptable y con mayor intención de consumo.
Pero cuando se introducían ingredientes específicos —especialmente pollo o insectos— aparecía el rechazo.
Los ingredientes basados en pescado, algas y plantas fueron percibidos como “naturales” y saludables para el salmón. Los insectos generaron reacciones mixtas, mientras que las proteínas procedentes de pollo fueron asociadas con algo “antinatural”, desagradable y de menor calidad.
Para los investigadores, el resultado refleja un problema de narrativa más que un rechazo absoluto a las nuevas fuentes proteicas.
“La transparencia sobre el pienso no mejora necesariamente la percepción del consumidor si no va acompañada de contexto y pedagogía”, concluye el estudio.
El gran reto de las proteínas alternativas
El estudio llega en un momento clave para el sector acuícola europeo. Noruega pretende aumentar la proporción de materias primas producidas localmente para alimentación acuícola desde el 8% actual hasta el 25% en 2034, dentro de su estrategia de sostenibilidad y autosuficiencia alimentaria.
En este contexto, los coproductos de la industria avícola aparecen como una fuente relevante de proteína para acuicultura. El proyecto analizado estudia precisamente el uso de materias primas residuales del pollo como ingrediente para alimentación de salmón.
Ahora la industria se enfrenta al desafío de ser más sostenibles y locales sin erosionar la percepción premium del salmón de cultivo.
El problema afecta no solo al salmón, sino también a otras especies acuícolas que dependen cada vez más de proteínas alternativas, ingredientes circulares e innovación en nutrición animal.
El estudio también reflejó diferencias culturales e ideas erróneas sobre la acuicultura
El estudio también detectó diferencias importantes entre países.
Los consumidores británicos mostraron mayor apertura hacia ingredientes novedosos como insectos o proteínas avícolas, mientras que los franceses fueron significativamente más escépticos.
Para los autores, esto implica que las estrategias de comunicación y desarrollo de producto deberán adaptarse a cada mercado y sensibilidad cultural.
Otro resultado relevante es que muchos consumidores siguen asociando el salmón de cultivo con antibióticos y químicos, pese a que el uso de antibióticos en la salmonicultura noruega es actualmente extremadamente bajo, inferior al 0,1%.
Esto refuerza la idea de que parte de la percepción pública sobre la acuicultura continúa construyéndose sobre información desactualizada o incompleta.
Un estudio de percepción, no de compra
Aunque los resultados tienen implicaciones estratégicas relevantes para productores, fabricantes de pienso y vendedores minoristas, el propio estudio presenta límites importantes.
La investigación mide percepciones y actitudes declaradas, pero no comportamiento real de compra, disposición a pagar ni cambios tras procesos educativos o campañas informativas.
Tampoco demuestra un rechazo efectivo en retail hacia productos alimentados con ingredientes alternativos.
El proyecto está financiado por el fondo noruego de investigación pesquera FHF y se desarrolla en colaboración con empresas del sector como Mowi y Nutrimar.

